Las zarigüeyas también son nuestras vecinas en el sur del Valle de Aburrá

Zarigüeyas o chuchas en Medellín y Envigado

Las zarigüeyas también son nuestras vecinas en el sur del Valle de Aburrá

Aunque no lo crea, estos discriminados animales son más importantes para el ecosistema de lo que usted piensa. Las zarigüeyas, o chuchas, como se les conoce normalmente, conviven en nuestro entorno sin representar ningún peligro para los humanos, los mismos que a estas alturas aún las asocian con ratas gigantes o bichos despreciables.  Conversamos con Francisco Javier Flórez Oliveros, director de la Fundación Zarigüeya (Fundzar) y docente de la Universidad de Antioquia, quien nos describió las especies que habitan en nuestros barrios, especialmente en Envigado y El Poblado, sectores donde la chucha hace más presencia.

Fotos: cortesía Fundación Zarigueya- Fundzar

Son inofensivas

En la ladera suroriental del Valle de Aburrá es normal que nos encontremos con estas especies de mamíferos y marsupiales. “Podemos ver la zarigüeya o chucha común, también conocida como la orejinegra, caracterizada por su pelaje café, a veces gris, orejas negras, patas negras y cola sin pelo de dos colores: blanco y negro”, explica Oliveros.

Y añade que “son individuos de la fauna silvestre, no solamente de Antioquia y Colombia sino también del continente americano. Habita en lugares que van desde los 0 a los 2.600 metros sobre el nivel del mar. En estos sectores del Valle de Aburrá las podemos encontrar en zonas verdes, quebradas, unidades residenciales, en parques y coberturas aledañas a las quebradas”.

Agrega que son animales inofensivos “y muy tranquilos, que no representan peligro para los vecinos. Tampoco son transmisores de bacterias u otras enfermedades”. De hecho, son encargadas de esparcir semillas y controlar algunas plagas que habitan en el ecosistema.

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La otra parte

Según el experto, en el Valle de Aburrá podemos tener cerca de 10 especies de zarigüeyas que, en cierta parte de la población, han sido aceptadas y hasta queridas por los residentes. Y es común que en los jardínes de las casas, urbanizaciones o edificios, los vecinos suministren alimentos a estos animales por medio de cebaderos, hecho que también trae sus consecuencias. “Vemos que les ponen frutas, cuido o arroz”.

“Es una actividad que nosotros no recomendamos porque estas especies programan su época de reproducción dependiendo de la disponibilidad de comida, por ejemplo cuando los árboles fructifican o florecen. Entonces, estamos alterando esos ciclos, disminuyendo así el instinto de caza de estos animales. También, podemos producir un foco de infección para ellos cuando esa comida permanece al sol y al agua por varios días”.

La recomendación de los profesionales en este caso es “sembrar árboles frutales, que también atraigan abejas y sirvan como refugio de la fauna silvestre. Cuando se alimentan las abejas, además se alimentan aves y mamíferos”.

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No es necesario que quieras a las zarigüeyas, pero sí que haya un respeto por esta especie tan amenazada, incluso, por su aspecto. “Las chuchas pueden vivir solitas, sin el amor de los humanos, pero lo único que sí pedimos es que sean respetadas y se dejen tranquilas en su hábitat. No van a hacer nada malo que pueda perjudicar la calidad de vida de los humanos, al contrario, nos están aportando al ecosistema”.

La zarigüeya o chucha común es un individuo de la fauna silvestre protegido por la legislación ambiental. Su agresión o afectación es castigada por la ley que cobija la protección de estos animales. Si usted, señor lector, ve que alguno de estos individuos en su sector está amenazado por envenenamiento, peligro de atropellamientos o siendo objeto de alguna afectación, puede comunicarse al Área Metropolitana al 385 6000 ext-127 y 131, o a Corantioquia al 493 88 88.

“Recuerda que la zarigüeya hace parte de la fauna silvestre y la debes proteger y conservar en su hábitat”, finaliza Francisco.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co