El largo trayecto en bicicleta que un vigilante de Envigado realiza diariamente

El largo trayecto que un vigilante de Envigado realiza diariamente

El largo trayecto en bicicleta que un vigilante de Envigado realiza diariamente

Un todoterreno como su bicicleta, a la que de cariño le dice “el caballito de acero” o “la motico”, su consentida que lo acompaña en este largo trayecto, de unos aproximadamente 17 kilómetros de distancia, desde Envigado hasta al barrio Santa Cruz parte alta, llegando a Santo Domingo Savio, zona donde reside, y viceversa.

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Se trata de Rodrigo Ríos Henao, de 59 años de edad y actual portero de la unidad Camino Verde del Bosque, del sector Camino Verde en Envigado. Trabaja hace 16 años en esta urbanización, en donde todos sus residentes lo admiran por esa tenacidad de subir estas empinadas lomas.

Uno de sus grandes sueños después de jubilarse es realizar largas rutas en su bicicleta. “Ir en ‘la motico’ a pueblos y ponerme una meta de llegar hasta Bogotá. No lo he hecho porque mis turnos de trabajo no me lo permiten, pero es lo ideal apenas me pensione”, expresa Rodrigo.

También fue vigilante en un edificio ubicado cerca al segundo parque de Laureles, en donde también hacía sus trayectos en la ‘bici’. “También tenía una moto que me robaron e intercalaba mi transporte con ella y la bicicleta, hasta que decidí quedarme solamente con el “caballito de acero”, una actividad que me ha llenado de mucha salud y fortaleza”.

Hace pocos días se llevó tremendo susto cuando pasaba por La Frontera, entrando a Envigado. “Me golpeó un carro y siempre me dejó muy aporreado. Sin embargo, llegué a trabajar y me mantuve hasta que el dolor en una mano me pudo. Me incapacitaron unos días y volví con mi rutina. A pesar del susto no dejé mi bicicleta y continúo con mi trayecto diario”.

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Ha soportado las inclemencias del clima. Agua y sol sobre su cuerpo… pero eso le da más adrenalina y fuerza para llegar a su hogar o a su lugar de trabajo. “Llevo más de 20 años montando en bicicleta. Cuando no puedo montar por alguna u otra razón yo siento que me hace falta algo. Es como el amor de mi vida”, dice Rodrigo.

Con turnos de 6 de la mañana a 6 de la tarde, o de 6 de la tarde a 6 de la mañana, cualquiera pensaría que lo único que uno quiere al terminar su labor es irse a descansar lo más rápido posible. “Llego destruido, pero con toda la satisfacción de hacer deporte”.

Además de un excelente deportista, Rodrigo es un empleado ejemplar, al que los vecinos quieren y respetan. “Ha sido un cariño de parte y parte. Uno con tantos años trabajando en un sector pues ya lo van reconociendo a uno, no solo los que residen acá sino también los que viven cerca. Eso es muy bonito para uno como persona”.

¿Se le mide a hacer el trayecto que realiza Rodrigo? Acá tiene el ejemplo de un hombre que no se rinde fácilmente y que seguirá queriendo a su bicicleta como si fuera una verdadera hija.

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Rodrigo, a las 6 de la mañana, ya listo para partir hacia su casa en bicicleta.

Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co