Jorge Alberto, un protector de la fauna silvestre

Jorge Alberto, un protector de la fauna silvestre

En el misterio entreverado de los animales y la inmensidad de la naturaleza, este vecino de Envigado se ha consagrado como veterinario rescatista y rehabilitador de múltiples especies de fauna silvestre.

La casa de Jorge Alberto Caro López, al igual que muchos otros hogares antioqueños, contaba con la presencia de varios animales, que en aquel entonces no eran considerados de tráfico silvestre, como tortugas, loros, conejos y por supuesto, mascotas tradicionales.

Esa cercanía con estos seres fortaleció su afinidad por los animales y la naturaleza en general, llevándolo a estudiar medicina veterinaria en la Universidad de Antioquia.

Su fascinación estaba dirigida a las especies silvestres, por lo que fungió como voluntario en una fundación del Parque Zoológico Santa Fe, de Medellín, donde aprendió a analizar e interpretar cada signo del comportamiento de los animales.

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La práctica profesional la hizo en un centro de rescate de monos aulladores en La Pintada y de ahí en adelante se enfocó en el rescate y la rehabilitación de diversas especies, “esa labor me llevó a enfrentar la cara más dura de los humanos por temas de maltrato y tráfico animal”, menciona Jorge, quien ha tenido un largo recorrido por lugares como Tailandia, Indonesia y Sierra Leona.

En dichas expediciones ha trabajado en centros de rescate de primates y no se le borran de la memoria duras anécdotas como el aberrante caso de abuso sexual a una hembra primate que era parte de una cadena de explotación en Indonesia.

Sin embargo, también se ha encontrado con gestos alentadores de parte de simios y orangutanes, “recuerdo un caso de una cría de chimpancé que estaba enfermo y cuando yo entré a su recinto se acercó a pedirme un abrazo con cara de tristeza y dolor”, añade este vecino.

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Justamente esa conexión palpable entre los humanos y los animales lo ha sensibilizado profundamente, pues su profesión de alguna u otra forma le brinda una segunda oportunidad a animales que han sufrido duras condiciones de maltrato.

A este aventurero le cuesta pensar cuál es su animal favorito, no obstante, el que más se le parece es la serpiente. Su experiencia ha hecho que trabaje en la conservación de esta especie pero no sin pagar un alto precio como los accidentes y hospitalizaciones que ha padecido por cuenta de mordeduras.

7 veces lo han mordido, un riesgo que asume con honor pues su misión está clara. Él sabe lo que es sentir el veneno de una coral en su cuerpo y ni siquiera eso lo detiene para seguir luchando por la preservación de los hábitats y sus especies.

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“Falta mucho camino por recorrer en la conservación de los ecosistemas aunque es innegable que se ha avanzado en la sensibilización de las personas frente al manejo y tráfico de fauna”, argumenta Jorge.

Este envigadeño disfruta trabajar con especies extraordinarios y visitar sitios remotos que de cualquier otro modo sería impensable pisar, su pasión le ha dado la oportunidad de volverse uno solo con la jungla y aprender como un discípulo de los protagonistas del reino animal.

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Por Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Cortesía.

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