El tierno abuelito que vendió algodones de azúcar en El Poblado

El tierno abuelito que vendió algodones de azúcar en El Poblado

Esta nota está escrita exclusivamente para que todos los lectores se llenen de ternura. Eso es lo que produce Víctor Moncada, un vecino que toda su vida vendió algodones de azúcar y que actualmente tiene la ‘bobadita’ de 96 años de edad.

Me repitieron los vecinos de la comuna 14 que este querido señor se merecía un homenaje en el periódico… y acá lo tenemos. Llegamos a su casa en el barrio Manrique y nos recibió con una sonrisa, tan dulce y especial como sus algodones.

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También, con su infaltable boina y atuendo elegante. Lo único que provocaba era abrazarlo con fuerza y agradecerle por tantos años dedicados a su trabajo, a endulzar la vida de los vecinos, especialmente a los niños de tantas generaciones que recuerdan a don Víctor con todo el amor de sus corazones.

Un legado

Aún conserva su carrito para hacer algodones, como símbolo de una época que le brindó momentos para no olvidar. En ocasiones, la mente de Víctor se devuelve a dichos años y cree que aún trabaja como comerciante de algodones.

“Él nos dice que se va para la calle a trabajar porque lo contrataron para una fiesta. A veces su cabecita se va para esos tiempos”, comenta Rubén, hijo de Víctor y quien actualmente sigue el legado de su papá, vendiendo algodones de azúcar en el mismo punto (carrera 39 con calle 7, más arriba de la Clínica Medellín).

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De salud está perfecto, es un roble. “La gente de El Poblado, Envigado y otros sectores de Medellín me recuerdan mucho y yo a ellos. Son muy queridos conmigo”, dice don Víctor con su voz pausada y agradable.

Recuerda con especial cariño cuando trabajaba afuera de los colegios. “En muchos colegios trabajé… ya ahora los niños de esa época están muy grandes (risas)”. Tiene un particular sentido del humor; silba, baila y se echa uno que otro chascarrillo… siempre con su sonrisa y mejillas rosadas, como sus algodones.

Este abuelito nos dice que “un día de estos volvemos a El Poblado a saludar a la gente y a vender algodones”. Son unos 50 años aproximadamente los que este vecino trabajó con sus algodones. El Poblado lo extraña y ve en Rubén, su hijo, aquel legado de un hombre que hace parte de los mejores años vividos en el barrio. Gracias, don Víctor.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co

Fotos: Edwin Bustamante y cortesía familia Moncada

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