¿El precio equivale a calidad? Aprenda a elegir un buen vino

¿El precio equivale a calidad? Aprenda a elegir un buen vino

Cuando de vinos se trata, el valor no indica que para usted el sabor sea inolvidable. Conozca algunas claves para comprarlo.

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Observar, oler y degustar son las pautas que dan los expertos para disfrutar una buena copa de vino.

Pero quizá lo más importante es saber elegirlo, por eso lo primero que recomienda Juan Felipe Quintero, vecino de El Poblado y periodista especializado en vinos, a quienes apenas inician en el mundo de las cepas es no creer que gastar mucho dinero en una botella es equivalente a tener una gran experiencia.

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Por el contrario, si una persona que no entiende mucho del tema se compra una botella de $ 200.000, lo más seguro es que termine decepcionada, puesto que no encontrará diferencia entre las copas que se tomó alguna vez de manera desprevenida y las de precio alto.

Los vinos costosos tienen un detalle de sabor y aroma que solo la gente con kilometraje en este tipo de licor lo percibe.

Todo es cuestión de entrenar los sentidos. Por eso es conveniente empezar con uno joven.

“Lo aconsejable para comenzar es un vino promedio de $ 40.000, con esto va a sentir un costo-beneficio pactable, pues ese valor ofrece productos que, aunque no son memorables, valen la pena”.

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La segunda clave del periodista es preguntarse en qué contexto se usará, por ejemplo, si va para un asado, por nota de sabor, el más adecuado sería uno tinto (malbec); si en cambio lo va a llevar a un pícnic, lo ideal es uno rosado o espumante, y si la comida es sushi o ceviche, funciona uno blanco (sauvignon blanc).

“Cada vino tiene su pareja en comida. Y esa pareja, como los bailarines o los enamorados, se complementa y se ayuda a destacar el uno al otro. Si cambias esas reglas, todo se va a arruinar”, dice Felipe, que también es el creador de Los vinos de Quintero.

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De igual manera, asegura que existen decenas de tipos uvas, “lo importante es encontrar una favorita, es un ejercicio de paciencia y años. El vino se toma despacio, conversado, se mastica para que los sabores se expresen aún más”,

Por otra parte, Daniel García, sumiller especializado en Argentina, asegura que a la hora de comprar un vino hay que tener en cuenta el presupuesto, la ocasión, el gusto personal y cuál es el estilo de preferencia (seco, dulce, semiseco).

“Hay que pensar muy bien dónde y con quién se lo va a tomar. Si el día está cálido, hay que elegir un vino blanco o rosado, pero si el clima está frío, hay que escoger uno tinto”.

Sin embargo, señalan los expertos, los vinos blancos, rosados y algunos tintos rompen la norma de que entre más añejos, mejores.

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Esos vinos, en general, cuando tienen más de 3 años, contando desde la fecha de cosecha (impresa en la etiqueta), ya no está de tomar.

No enferman ni intoxican, pero su aroma y sabor es nulo o terrible. Algo similar a lamer una moneda.

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Mientras que los de mayor perfil o gran reserva, que se encuentran en los supermercados, pueden durar hasta 8 años sin abrir.

En relación con el lugar adecuado para guardar la botella, es recomendable hacerlo en un sitio fresco y oscuro.

Lo fundamental es que esté alejado de una vibración o un balonazo, una excelente opción es el clóset.

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Eso sí, antes de consumirlo hay que meterlo a la nevera o ponerlo en una jarra con hielo y sal. El vino tinto, por ejemplo, debe tomarse entre 14 °C y 16 °C.

Por último, Daniel sugiere que, en cuanto al país de origen, lo más adecuado es investigar y probar los de distintos lugares del mundo.

“De Argentina me tomo un malbec; de Chile, un carmenere; de España, un tempranillo, y de California, un chardonnay o un cabernet sauvignon”.

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De acuerdo con este sumiller el vino es la parte espiritual de la mesa, una bebida que no es solo para celebrar, sino para todos los días.

“Incluso es más sano que un jugo o una gaseosa. Creo que voy a descansar hasta que todas las personas en Medellín, y Colombia entera, lo incluyan en la mesa”.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

* Nota realizada en 2015

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