Vecinas crean pesebres únicos

Vecinas crean pesebres únicos

Las vecinas de Laureles, Patricia Palacio y Yolanda Velásquez, expresan todo su arte a través de la realización de pesebres, en óleos y en muñecos de trapo respectivamente, pues son unas apasionadas por el arte religioso y la época navideña. 

Par Patricia “en diciembre aumenta el fervor por los pesebres debido a la tradición y a la fe”. Foto: Carlos Velásquez

La fe es uno de los elementos principales de la época navideña y su mayor expresión se evidencia en la realización del pesebre, aquella escena que relata el nacimiento de Jesús. Por eso, para todos los creyentes, en diciembre no puede faltar, sin importar su estilo o tamaño, el tradicional pesebre. 

Patricia Palacio, artista de Laureles, pinta pesebres desde el 2016 con un estilo único: “yo trato de fusionar el puntillismo con otra técnica que es el pincel seco, con ese pinto los rostros y aunque la gente piensa que es una lámina intervenida, no es así, yo hago los rostros y luego hago el vestuario de la obra y el fondo en puntillismo con un pinta puntos que es como una estrellita que tiene puntos de varios tamaños, con esa variedad de dimensiones trato de conseguir el volumen a través de los colores y la escala de cada punto”. 

Aunque Patricia trabaja su técnica en diferentes obras de arte, siente un gusto especial por el arte religioso: “a mí siempre me ha llamado mucho el arte religioso y cuando realicé una virgen me di a conocer mucho, entonces seguí por ese camino, desarrollando ese arte y aunque siempre he hecho pesebres, en diciembre aumenta el fervor por los pesebres debido a la tradición”. 

Patricia también ha incursionado en la realización de pesebres de gran formato, exactamente con medidas de 1,80 cm de alto, los cuales también pinta con puntillismo y los rostros con la técnica del pincel seco. 

Como una inquietud, así define Patricia la costumbre que tiene cada año de realizar una secuencia de pesebres que repite, pues hace los mismos modelos todos los años, pero también busca inspirarse en diferentes motivos o situaciones para crear nuevos modelos de pesebres.

Para Patricia pintar pesebres es sentir “una paz interior, me parece que es como una comunión que yo vivo con esa imagen, con esa fe. Yo siento que me relaja, que me lleva esa tranquilidad al interior”.  

Patricia define su arte, en especial el de pintar pesebres, como “una manera de proyectar y ayudar a trasmitir ese legado y esa fe por medio de los pesebres que yo pinto, siento que sirve para mantener viva esa tradición”. 

¿Cuándo se comenzó a hacer el pesebre?

La primera celebración navideña en la que se montó un belén para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1223, realizado por san Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia). 

Antes de la celebración de Greccio, existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las catacumbas romanas (lo que da idea de su relación con el cristianismo primitivo) como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano. 

A partir del siglo xiv, el montaje de los belenes por Navidad se consolidó como tradición en la península itálica y fue pasando al resto de Europa, al principio como práctica eclesiástica, posteriormente aristocrática y finalmente popular. 

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Una tradición hecha herencia y convertida en manualidad 

La Navidad es sinónimo de tradición y fue gracias a ese ritual decembrino, el cual sus padres siempre cumplieron a cabalidad, que Yolanda Velásquez Botero se enamoró de esta pasión que ha transmitido a través de sus manualidades. 

Yolanda trabajó en Fabricato por más de 20 años como diseñadora de la ropa hogar y cuando terminó su trabajo allí fue que se dedicó a las manualidades: “yo trabajé 22 años en Fabricato, yo era diseñadora, y cuando me salí fue que me dediqué a las manualidades que me han gustado toda la vida”. 

Desde pequeña le llamaron la atención ese tipo de artesanías y más si eran con temas relacionados con diciembre, por eso, “estuve en clases de pesebres y muñecos en amigurumi”, técnica que consiste en tejer pequeños muñecos mediante técnicas de croché o ganchillo, y aunque realiza diferentes tipos de manualidades con base en los encargos que le hacen, las que están relacionadas con la época de fin de año tienen un gusto especial, incluso “con mi cuñada hubo un tiempo en el que realizábamos una exposición de navidad y vendíamos los muñecos, pero la dejamos de hacer porque eran muchos los pedidos y se nos estaba convirtiendo la navidad en un estrés”. 

Sin embargo, aún continúa comercializando muchos de los muñecos que realiza, pero más que por el tema económico, Yolanda lo hace porque está convencida de que “las manualidades curan todo y el mejor remedio para todo es hacer manualidades y a uno le tiene que gustar mucho e inspirar para poder hacerlas”. 

Cada vez que Yolanda toma sus herramientas para realizar alguna manualidad siente una sensación única: “cuando yo estoy haciendo las manualidades las disfruto, las miro, me encanta ese momento en el que, a pesar de que la técnica del amigurumi es la misma y los muñecos de trapo se hacen con el mismo molde, puedo crear las manualidades, agregarles cositas y darles mi toque”.

Para esta vecina de Laureles tiene un significado especial si durante la navidad se decoran las casas con este tipo de manualidades, expresa que “este tipo de objetos le dan otro sabor a la época, por eso hace un llamado para apoyar a los artesanos, en especial por estas fechas. 

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Continuar haciendo manualidades es el objetivo de Yolanda, a quien le encanta diciembre y, en especial, la navidad, pues la considera “la mejor época del año”, así como le encanta realizar manualidades de pesebres, en diferentes tamaños y materiales, pero siempre buscando conservar esa tradición navideña que heredó de sus padres. 

 

Por: Andrés Bedoya

johanb@gente.com.co

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