Esta es la única unidad de veterinaria forense en Colombia

Esta es la única unidad de veterinaria forense en Colombia

Esta es la única unidad de veterinaria forense en Colombia

Julio y su equipo trabajan para esclarecer las muertes de diferentes especies y otros delitos contra animales. Conozca la historia de este vecino de El Poblado (Medellín) y su pasión.

Cuando el cuerpo de Zeus llegó al laboratorio de la Unidad Forense, luego de haber sido acribillado a machetazos, Julio César Aguirre no solo le encontró heridas recientes, sino también unos traumas crónicos que suponían que el pitbull había tenido una vida bastante dura.

En cada detalle se evidenciaban las manos del presunto maltratador, un individuo que, según el perfil criminológico que hicieron Julio y su equipo, tiene altísimo riesgo de reproducirse con otros animales e incluso con otras personas.

Y es que precisamente encontrar elementos que contribuyan a la judicialización de este y otros victimarios es la labor de la única unidad de medicina veterinaria forense existente en el país.

Los pájaros que se posaban de vez en cuando en el balcón de la casa le causaron curiosidad. Por eso fue que desde niño Julio quiso ser ornitólogo. Sin embargo, estudió Medicina Veterinaria y Zootecnia, en la Universidad Ces, pues desde ahí, dice, podía contribuir más a la defensa de los animales.

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Lo que nunca imaginó es que iba a ser forense, pero cada experiencia profesional trazó su camino. “Mientras trabajaba en una clínica como médico de urgencias, me catalogaron líder de Latinoamérica para un grupo de rescate animal. Hicimos intervenciones en varios territorios, incluyendo las operaciones de rescate en el edificio Space. Allá recuperamos cerca de 26 animales”.

Ese acontecimiento, asegura, le abrió las puertas del Centro de Bienestar Animal La Perla, donde llegó a dirigir los rescates y las urgencias del programa. “Allá me di cuenta de que muchos de los animales que llegaban eran, en su mayoría, víctimas de abuso o de cualquiera de las formas de maltrato y no eran reconocidas como tal, así que empecé a pensar qué herramienta podía tener como médico para reivindicar su posición de víctimas y con la que se lograran procesos jurídicos importantes”.

Cuando en Colombia ni siquiera se hablaba del tema como una especialidad constante, Julio se autodenominó “el forense de los animales”, hasta que en 2015 se certificó en Ciencias Forenses y Criminalística en la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur).

“Después busqué el apoyo de una de mis profesoras, Melinda Merck, considerada la veterinaria forense más influyente de América, y ella me ayudó a ser el primer colombiano en ingresar a la Asociación Internacional de Ciencias Forenses Veterinarias”. Posteriormente la Asociación Colombiana de Criminología lo aceptó como miembro.

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En ese recorrido, y con la convicción de querer aportar al sistema de justicia en el marco de la protección y el bienestar de los animales, Julio creó Medicina Veterinaria Forense de Colombia, Equipo VetCSI, conformado por un grupo de 20 profesionales especializados en la valoración Médico Veterinaria Legal y Forense de animales domésticos y silvestres con amplio conocimiento técnico y científico.

“Nuestra larga trayectoria nos hace un aliado estratégico en procedimientos de sanción por maltrato, crueldad y mala tenencia de animales; tráfico de fauna silvestre; muerte violenta de animales silvestres y domésticos; Investigación de casos por maltrato físico sexual; intoxicaciones individuales o masivas de animales; lesiones por proyectil de arma de fuego; investigación de casos de Mala Práctica Médico veterinaria clínica o quirúrgica, y cualquier otro caso que involucre violencia hacia animales”.

Diariamente reciben en promedio 6 casos de muertes o maltrato animal, los cuales requieren un proceso similar al de un crimen humano. La mayoría de consultas que atienden son sobre responsabilidad médica, decesos que no tienen explicación o problemas jurídicos irresolutos.

“Las principales cuestiones forenses en cada valoración son confirmar la muerte violenta, determinar su etiología médico veterinaria legal, la causa de muerte, cronotanatodiagnóstico y la necroidentificación”.

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En esos casos, afirma el especialista, “debido a la amplísima variabilidad biológica de los animales, es muy frecuente encontrar distractores o falsas evidencias. Por ello debemos estar atentos a cada señal”.

De igual forma, a través de un procedimiento de necropsia básico se pueden aportar evidencias de causa, mecanismo y manera de muerte. En el caso de que ya no exista el cuerpo, un veterinario y un abogado deben hacer la reconstrucción formal de los hechos.

De hecho, de otros países han contactado al equipo de Medicina Veterinaria Forense de Colombia para que apoyen algunas investigaciones. “Hemos realizado virtopsias (autopsias digitales o virtuales) en Perú, México y Centroamérica. Además, en Ecuador hemos analizado los casos de un cóndor y un primate que fueron encontrados muertos”.

Sin embargo, el ideal de Julio y sus colegas sería que no existiera el maltrato animal, y para lograrlo, expresa, hay que educar. “La educación es la base de la paz, si educamos en la convivencia y en la tolerancia hacia todos los seres vivos, vamos a tener reducciones significativas en las tasas de violencias. Ya después, como complemento, vendría la aplicación de la norma”.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

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