Tejer con amor, la clave de Paula para salir adelante

Ropa y accesorios hechos en croché en Medellín

Tejer con amor, la clave de Paula para salir adelante

Cualquier emprendimiento es válido para solventar la crisis que ha generado la pandemia. En este caso, Paula Alejandra Arango, vecina de Belén (Medellín), continúa con su marca de prendas de vestir tejidas a mano, por ella misma. Una pasión en la que vio la oportunidad de negocio y así poder sacar adelante a su familia.

Desde los 5 años y gracias a su madre, Paula Arango aprendió el oficio de hacer croché cuando vivía en Andes (Antioquia). En sus ratos libres ya era capaz de hacer pequeñas prendas y cuando cumplió 7 años, ya estando en Medellín, entró a un taller para aprender a tejer nuevos elementos.

“Era difícil porque estudiaba medio tiempo y comencé a ganarme la vida tejiendo desde muy niña. Era necesario porque necesitábamos el recurso para toda la familia”, contó la mujer.

Esta diseñadora gráfica de profesión nunca dejó de lado las prendas tejidas artesanalmente, algunas con máquina tejedora y otras con sus propias manos, pero nunca utiliza los procesos industriales. Desde hace 20 años aprendió a hacer buzos, blusas, cardigans, gorros, bufandas, blazers y tops, pero solo desde hace 6 años creó su propia marca.

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Cuenta esta vecina que “Gata Mía es el nombre de mi emprendimiento y nació por mi hijo, es decir, nosotros adoptamos unos gatos y él me empezó a decir de esa manera, me gustó el nombre y a las prendas que tejo desde que trabajo por mi cuenta les puse esa marca”.

 

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Una inspiración que va tomando forma. Amo tejer!

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El arte de tejer siempre fue visto como una oportunidad para solventarse económicamente. Paula Arango afirma que se dedicó solamente a hacer croché desde su casa, con el fin de compartir más tiempo con su hijo y estar pendiente de sus actividades académicas.

Pese a que su hermana es su mano derecha y la que realiza los terminados de las prendas artesanales. Esta vecina es visionaria y en pocos años le gustaría generar empleo para personas que sean cabeza de hogar y que tengan amor por el hilo y las agujas.

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Y a pesar de que la cuarentena ha reducido sus ventas significativamente, esta vecina es agradecida con la labor con la que ha sacado adelante a su familia. “Las prendas que hacemos son más para usar en el clima frío o en el invierno, pocas personas van a comprar para usarlas desde su casa. Es complejo porque solo estamos vendiendo el 10 % de lo que lo hacíamos anteriormente, buscamos estrategias para mejorar”.

Paula Arango es una vecina curiosa que le gusta aprender nuevas formas y elementos que pueda tejer, por eso mira cuanto tutorial encuentra en internet para innovar. “Durante la cuarentena aprendí a hacer cobijas para los bebés, cojines, colchas, cortinas y muñecos. Por medio del croché se pueden desarrollar muchas técnicas y prendas que venden a nivel industrial y eso es lo que intento aprender”.

La pasión por el tejido artesanal es el plus que tienen sus prendas, dice la vecina. Adicionalmente piensa en reinventarse practicando tejidos, con el fin de sacar buzos y camisetas para mascotas.

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Por: Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co