Motos ruidosas, un dolor de cabeza para quienes trabajan desde casa

Queja por ruido de motos en Medellín y Envigado

Motos ruidosas, un dolor de cabeza para quienes trabajan desde casa

“Antes de la pandemia, llegaba a mi casa solo a dormir. Ahora, con teletrabajo, permanezco todo el día en mi hogar, dándome cuenta del tremendo ruido que hay que soportar con las motos de alto cilindraje”, dice Jairo León Gómez, vecino del barrio El Portal de Envigado, sector ubicado a un costado de la avenida Las Vegas.

Foto: Archivo, Manuel Saldarriaga

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Esta situación, por si no lo han notado, se manifiesta como una “enfermedad huérfana” de la movilidad en Colombia; no tiene doliente, no hay autoridad que regule el ruido que produce un vehículo de estas características.  Hoy en día, y con pandemia de por medio, la problemática se torna más compleja y grave, frente a los vecinos que se sienten impotentes al tener que aguantarse el que ellos llaman como un estruendo.

Adrenalina y estrés

Las motos ruidosas no son un tema nuevo, pero sí está llegando otra vez a la boca de los vecinos, quienes están en teletrabajo y, varios de ellos, se quedarán así por mucho tiempo. “Esto se mezcla con los piques callejeros que siempre hemos denunciado. Ya el problema no es solo de noche sino que en el día nos sentimos como en una pista de rally.”, dice Javier Fernando Henao, vecino de Ciudad del Río.

Consultamos con la Secretaría de Movilidad de Medellín, quien solo nos resolvió una parte de la duda… por eso es que, repetimos, el ruido de las motos es una “enfermedad huérfana”. El despacho nos contesta lo siguiente: “Este año en Las Palmas y avenida Los Industriales se han realizado 7 operativos para contrarrestar los piques, en los cuales se han impuesto 412 comparendos a motos y 58 a carros.  Además, este año los agentes de tránsito han impuesto 2.535 comparendos a motocicletas por no cumplir con las condiciones técnico-mecánicas adecuadas, entre ellas alterar elementos para generar más ruido”.

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Queda la duda, entonces, si estos comparendos están solucionando el problema. Vecinos nos demuestran que no es así. Por eso consultamos al Ministerio de Transporte de Colombia, esperanzados de que nos dijeran que la ley prohíbe que… Pero nada.

Nos dirigieron hacia la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, presentando así una problemática ambiental por la contaminación auditiva. La Ley 0769 de 2002 (código Nacional de Tránsito), en su capítulo IX, el cual habla sobre “Protección Ambiental”, en los artículos 103 y 104, hace referencia a la emisión de gases, pero no a la contaminación auditiva que pueden generar estos vehículos.

La Secretaría de Medio Ambiente indica que “las personas que están expuestas a este ruido, porque viven cerca a las vías principales, pueden sufrir estrés, falta de rendimiento en su día a día, sufrir fatiga o trastornos del sueño. Al igual, esto tiene efectos sobre la fauna”.

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¿Y la solución? Según este despacho, “cada 4 años, el Área Metropolitana realiza los llamados ‘mapas de ruido’, en donde se detectan los decibeles que están generando los vehículos (motos y carros), aviones, construcciones y otros factores”. Y dicho mapa de ruido se les va a disparar con la cantidad de motos que adquieren todos los días los fanáticos a estos vehículos.

Sufren alteraciones

Motos de marcas comerciales, donde también se incluyen las motos Harley Davidson, se están alterando para que el ruido sea mayor. “Se puede alterar el mofle o exosto para que estos vehículos tengan un mayor nivel de ruido, factor que está gustando mucho entre la población joven de las ciudades principales. Es así como, obviamente, las motos de estas características pueden sonar un poco menos”, nos explica Fabio Martínez, experto en mecánica, especializado en motocicletas.

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Dichos vehículos, que pueden alcanzar una velocidad superior a 300 kilómetros por hora, tienen un costo de 30, 40, 50 o más millones de pesos. “Esta es una ciudad que no está diseñada para esta clase de vehículos, incluyendo carros que los ‘engallan’ con una cantidad de cosas para que suene tremendamente duro. Esto se está convirtiendo en un problema de salud pública”, agrega el vecino Javier Fernando.  Las quejas no vienen solo de residencias ubicadas al lado de avenidas principales.

En zonas que se han caracterizado por su tranquilidad también viven una situación en la que todos los vecinos se tienen que enterar que está pasando ‘fulanito de tal’ en su moto de alto cilindraje. Mientras tanto, residentes siguen presionando para que las autoridades de movilidad y medio ambiente tomen las medidas necesarias.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co