Los agüeros que no fallan para este fin de año

Los agüeros que no fallan para este fin de año

El 31 de diciembre es de esos días que se caracteriza por una serie de costumbres para despedir el año viejo y recibir el año nuevo. Esta vecina de Belén San Bernardo nos recomienda los mejores agüeros para que la abundancia y  prosperidad nunca falten.

Desde que Julieta Mazo Bedoya tiene memoria existen los populares agüeros, esos rituales que en época decembrina incrementan sus adeptos y logran influenciar aspectos como la decoración de los espacios, los alimentos, la vestimenta y todo lo que confluye en la cotidianidad del ser humano.

Al entrar a su vivienda saltan a la vista elementos como el ojo de Horus, siete ajos machos, un dólar norteamericano y varios cash chinos. Detrás de su puerta cuelga un escudo de protección en forma de estrella y la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen María.

El último día del año esta vecina toma un plato y ubicada de espaldas lo tira para atrás con el propósito de que se vayan todas las malas energías. Para el efecto contrario tira lentejas y hasta cocina una cucharada y se la come de manera que llegue la prosperidad. Sus familiares le entregan un billete de cualquier denominación y ella los guarda en el bolsillo izquierdo y también les reparte dinero para que permanezca la abundancia.

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No le gusta el agüero de los calzones amarillos y para despedir el año viejo suele vestirse de rojo mientras que el primero de enero usa ropa blanca. En la mesa pone un pan con espigas y uvas y no le puede faltar en el árbol de Navidad el nombre de todos los miembros de su hogar, o sus fotos, para evitar los conflictos y mantener la unión.

Tampoco se fía del agüero de la maleta y en cambio considera adecuado recibir el año nuevo con la casa limpia y botar las cosas viejas. Suele quemar un muñeco de bolsillo que representa el año viejo y con él, una carta donde escribe lo que no desea para alejar malas energías. Su particular árbol de Navidad también posee tres llaves que simbolizan las puertas abiertas y la bonanza mientras que recomienda pasar el 31 estrenando zapatos.

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A la primera persona que le desea el feliz año es a un infante por su buena energía e inocencia y para el caso de los adultos recomienda que lo hagan con personas del género opuesto. Alguna vez escuchó que era ideal subirse a un muro y saltar mientras se pega un gripo para que salga todo lo desfavorable.

Parte de sus rituales por esta época consisten en limpiar la casa y deshacerse de las cosas viejas, mientras que quema saumerio para eliminar los malos espíritus, un efecto que también se logra quemando salvia blanca. Suele trapear con citronela y en su patio no le faltan las pencas de sábila, la mata del albaca, el bambú y la distinguida espada de San Juan o “Lengua de suegra”.

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Cuando en Navidad hay una persona ausente en la mesa, Julieta recomienda poner su foto en la parte de abajo del individual para que luego pueda estar presente. Ella es de las que busca tener a las 11:59 p.m. del último día del año las puertas y ventanas de la casa abiertas de manera que entren las cosas buenas.

Asegura que es malo poner un espejo en la entrada de la casa y a diferencia de muchas personas, no cree en el agüero de darle la vuelta a la manzana paseando una maleta, pues cada que lo hacía durante el año siguiente no salía de viaje, en cambio, cuando dejó de hacerlo fue a Bogotá, a la costa, a varios pueblos de Antioquia y a Guasca, Cundinamarca.

Nunca obsequia pañuelos, cuchillos ni correas, el primero porque recuerda que su padre mencionaba que ese objeto era para secarse las lágrimas por lo cual trae llanto, el segundo porque suele alejar a las personas y el tercero porque con esa misma le dan la pela.

Exhibe con orgullo el cuadro de La última cena y asegura que gracias a eso nunca le falta el mercado. Evita tener relojes sin pila y en su colección de elementos de buena suerte también sobresale la diosa Laskmi, el ave fénix, la flor de loto y los dragones.

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Aunque muchos sean creyentes y otros tantos escépticos, desde el 2005 que llegó Julieta a Belén ha contagiado de estos presagios a sus vecinos prolongando en su cuadra que la energía fluya en el día más esperado del año.

Por: Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Edwim Bustamante.

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