Punto a punto Ana María encontró su arte

Punto a punto Ana María encontró su arte

Aunque para muchos la clase de artística en el colegio era su materia preferida, para Ana María Osorio significaba un gran reto pues siempre pensó que no servía para las manualidades ni contaba con habilidad en las manos. No obstante, los años cambiaron su perspectiva llevándola a explorar la compleja técnica del puntillismo.

Esta ingeniera en telecomunicaciones radicada en Camino Verde se desempeñaba con normalidad en su profesión, sin embargo, decidida a buscar experiencias diferentes se fue encaminando en algunos cursos y luego de tomar un taller de puntillismo comenzó a practicar este hobby.

“Me gustó mucho por el ejercicio mental y de creatividad que se desarrolla con la técnica, comencé a pintar separadores de libros para mí y las personas cercanas admiraron tanto mi trabajo que empecé a constituirlo como un emprendimiento”, narró Osorio.

A través de la Corporación Mundial de la Mujer y su proyecto social De Mis Manos recibió apoyo para estructurar su iniciativa y gracias a este acompañamiento permanente entendió cuáles eran sus materias primas y su público objetivo.

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Como su madre siempre la ha llamado “Tata” al momento de nombrar la marca no dejó escapar este detalle y así nació A Punttos By Tata, un espacio para conectarse con elementos de la vida cotidiana pero impregnados de arte. De los separadores de libros pasó a las cajas multiusos como organizadores, joyeros, servilleteros y hasta cajas para botellas vino.

Si se trata de objetos para la mesa, Ana pinta portavasos, tazas, portacalientes e individuales. También incursionó con llaveros, imanes y para la temporada navideña con figuras decorativas, “ha sido un trabajo que requiere constancia y sobre todo disciplina”, explica esta vecina.

Con la versatilidad que la caracteriza pinta sobre madera y cerámica, para la primera dibuja un boceto con el lápiz y el compás marcando la forma de los círculos y las líneas que necesita, a partir de eso interviene la superficie que previamente es lijada para abrir los poros y que pueda recibir el líquido acrílico.

Posteriormente llega el color base y después define la mezcla de colores apoyándose en el círculo cromático o en su creatividad pura dependiendo del nivel de inspiración.

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Todo este ritual donde se conjuga la triada perfecta de la dedidación, la paciencia y la delicadeza hace que Ana María concluya con un barniz para proteger la pintura y algo de resina para darle un acabado más grueso a la pieza y un efecto vidrio que realza los tonos de colores.

Para aflojar la mano practica constantemente y el promedio de tiempo que tarda para terminar cada pieza es de alrededor de tres horas. También ha investigado formas de agarrar el pintapunto y el mejor modo de ubicarlo en las superficies para que la exactitud sea milimétrica.

Muchas personas se han interesado en aprender sobre puntillismo cuando ven sus productos y a raíz de eso ha dictado clases en diversos espacios e incluso, una universidad de Panamá especializada en diseño la invitó a participar en su semana del diseño para exponer la técnica.

Ha participado en ferias del centro comercial Viva Envigado, en El Bazar de Teleantioquia y en muchos otros espacios de emprendimiento. Una de las cualidades que más influyen en su pasión por este tema es la imaginación, la capacidad de visualizar figuras, combinar colores y formas y conectarse con su aspecto más ingenioso.

Sueña con llegar a muchas tiendas de arte, que cuando alguien adquiera un libro también se lleve un pedacito de arte en forma de separador y sabe que lo mejor de esta experiencia de crear empresa ha sido disfrutar al máximo su pasión.

Por Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Cortesía.

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