Alerta por presencia de caracoles africanos en Envigado

Alerta por presencia de caracoles africanos en Envigado

El reto también está en realizar una pedagogía entre la comunidad con el fin de diferenciar algunas especies nativas de las invasoras, en este caso el caracol, molusco que hace presencia en Envigado y todo el Valle de Aburrá. ¿Cómo diferenciarlos? ¿Hasta qué punto pueden representar un riesgo para el ser humano y otros animales? Hablamos con expertos sobre el tema.

Fueron introducidos

Los caracoles silvestres no entran en la categoría de invasores. Es una especie que nació y sigue habitando en el territorio colombiano. Según una investigación realizada por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva), “los caracoles nativos de Colombia son fuente de alimento para varios grupos de la fauna silvestre nativa del territorio, mantienen más limpios los ecosistemas y también controlan algunos grupos considerados molestos”.

Hay una alerta de mediano nivel en Envigado por la presencia del llamado caracol de jardín (Helix aspersa), que ingresó intencionalmente a Colombia en la década de los setenta por una idea de negocio gastronómico llamado “helicicultura”, es decir, para incentivar su cultivo para consumo humano y suplir la demanda de los países consumidores por tradición: España, Francia e Italia.

Algunos caracoles de jardín se fugaron de los cultivos o fueron liberados, provocando invasiones en diferentes lugares del departamento de Antioquia, como San Antonio de Prado y el Oriente antioqueño.

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El estudio del Amva asegura que, por su parte, el llamado caracol africano (Achatina fulica), ingresó en 2010 a Colombia desde Brasil por la región del Amazonas. Se introdujo intencionalmente para su comercialización, pues algunas personas le atribuían propiedades mágicas y curativas, aunque en otras partes del mundo se cultiva para el consumo humano. Desde entonces se ha dispersado por zonas rurales y urbanas del país.

“El caracol africano, por ejemplo, tiene una tasa de reproducción muy alta, hecho que los convierte en portadores de enfermedades que son transmisibles al ser humano y otros animales. Es decir, hay un fácil contacto con su baba, que a su vez está llena de bacterias peligrosas”, explica Cielo Anny Arango Ceballos, técnico operativo de la Dirección de Bienestar Animal de Envigado.
Estos caracoles africanos se han avistado en sectores del municipio como el Alto de Misael y el barrio Milán.

Aunque el caracol de jardín es originario de Europa y el caracol africano de Kenia, Mozambique y Tanzania, autoridades ambientales encontraron en Colombia condiciones climáticas que han favorecido su establecimiento y reproducción. La no estacionalidad, las frecuentes lluvias, la cantidad de ríos y quebradas y un clima húmedo hacen de nuestro territorio un sitio ideal para ellos.

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El Amva también explica que los caracoles invasores habitan en jardines, matorrales, solares, huertas y parques. También se han visto en las riberas de algunas quebradas y ríos. Su potencial invasor radica en que ponen muchos huevos, comen variados tipos de plantas, residuos vegetales, animales muertos, escombros (polífagos) y tienen la capacidad de sobrevivir a temporadas secas y calurosas, pues reposan por largos periodos de tiempo, es decir, se retraen dentro de su concha, forman una membrana protectora llamada epifragma, para no perder humedad y disminuyen su metabolismo hasta que regresan las lluvias.

“Este caracol invasor puede producir graves enfermedades en el sistema nervioso central como la meningitis y afecciones digestivas que pueden llevar a la muerte. Por eso la recomendación más importante que hacemos es que si ven un caracol en su jardín o cerca a su casa, por favor, no lo toquen y se comuniquen inmediatamente con las autoridades ambientales”, explica la Técnica Operativa.

Así se reconocen

Para diferenciar el caracol africano con el de jardín, se deben tener en cuenta algunas de sus características más visibles. Según el Área Metropolitana, “ambos caracoles tienen en su cabeza cuatro tentáculos. Dos largos, donde están los ojos y dos cortos cercanos a la boca que son usados para buscar alimento y seguir el rastro de otros caracoles”. El caracol de jardín es de concha pequeña y, por el contrario, el africano tiene una concha grande y cónica.

El caracol de jardín tiene una concha globosa de tonos amarillos y marrones. Los caracoles pequeños tienen conchas transparentes con delicadas bandas oscuras, mientras que los adultos tienen conchas gruesas con tonos dorados y bandas anchas marrones con vetas amarillas. La concha de caracol de jardín adulto alcanza a crecer 4.5 cm.

En cambio, “el caracol africano hace lo posible por confundirnos, la concha de los caracoles pequeños o inmaduros parece diferente a la de los caracoles juveniles y adultos”, explica el Amva.

“En el momento de realizar los controles, en este caso, la Dirección de Bienestar Animal acude al sitio con todas las precauciones (tapabocas, guantes, traje especial) e introduce los caracoles invasores en una bolsa roja especial. Posteriormente, estos individuos son incinerados para su control”, comenta Cielo Anny Arango. Si usted, señor lector, avista un caracol de estas características, puede comunicarse a la Dirección de Bienestar Animal de Envigado, al correo electrónico bienestaranimal@envigado.gov.co y a la línea 339 40 00 ext 41 70.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co

Fotos: Jaime Pérez y archivo

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