Marco cautiva a Envigado con su bandoneón

Marco cautiva a Envigado con su bandoneón

Marco cautiva a Envigado con su bandoneón

Conozca al vecino que fue nombrado Envigadeño Ejemplar en reconocimiento a su labor artística y cultural.

Marco Aurelio Quiroz no entendía qué era lo que lo embrujaba. Sin embargo cada que pasaba por un bar de Envigado había un imán. Él, que en ese entonces tenía 6 o 7 años, se escapaba de su casa y se paraba tímidamente en las puertas de las cantinas del barrio Obrero. Cerraba los ojos, mientras escuchaba ese sonido elegante y nostálgico que lo hacía soñar: “Quiero tocar esa música hasta que me muera”.

No sabía que era tango y mucho menos que el instrumento estrella se llamaba bandoneón. Le preguntó a su papá de qué se trataba y le prohibió oír el género: “Eso es para bohemios”… ¡Ah! Pero su aliada fue la radio, y a escondidas, de a poco (o de a mucho), lo amó.

Empezó a escuchar diferentes orquestas y a coleccionar discos. Esa pasión la combinó con los caballos. “Mi primer trabajo de adolescente fue montar caballos de paso, ensillarlos y ponerles rienda. Ese se convirtió en mi otro hobby, por eso los alternaba: ‘Caballos, tango, caballos, tango…’”.

Y fue gracias a esa nueva afición que conoció a don Leonardo Nieto Jardón, fundador del Salón Versalles y de la Casa Gardeliana. Visitó su finca para ver unos equinos y allá estaba Eliseo Marchese, bandoneonista argentino y director de orquesta. A los 2 los hizo sus amigos y les manifestó su amor por el tango. Incluso, les confesó que quería aprender a tocar bandoneón.

— ¿Y vos qué sabes de música? —, le preguntó Marchese.

— Que existe —, contestó ingenuamente.

Después de un par de carcajadas, el exintegrante de la Orquesta de Miguel Caló le propuso a Marco ser su maestro. Sin embargo, el envigadeño no poseía bandoneón. Por suerte, don Leonardo tenía uno guardado y se lo regaló. Con ese aprendió tocar y en el año 2000 se fue a estudiar a Argentina, también, en 2005, lo acompañó a hacer parte de la Orquesta Típica Jorge Arduh. Es su joya.

Asimismo, los maestros argentinos Ramón Quevedo y Norberto Pivatto, y el maestro colombiano Rodrigo Montoya hicieron parte de su formación. Este hombre de 55 años ha sido digno representante del género en espacios musicales y teatrales nacionales e internacionales con la Orquesta Filarmónica de Medellín, las Sinfónicas Juveniles de Envigado y Antioquia, el Sexteto Típico de Argentina de Pivatto, el elenco del Cinema Tango, la Orquesta Típica de Argentina y en el espectáculo Perfume de arrabal, de la directora de teatro Fanny Mikey.

Desde hace 7 años, Marco tiene un trío. Edwin Amariles lo acompaña con el contrabajo y Diego Rojas con el piano. Con esta agrupación musical le gusta interpretar canciones de Eduardo Arolas, Julián Plaza, Armando Pontier y Aníbal Troilo. Pero sobre todo, le gusta escuchar La última curda, obra de Cátulo Castillo y Troilo que narra un poco esa relación del bandoneonista con su instrumento. Tan íntima, tan fraternal, tan confidencial, tan llena de secretos…

“Ya sé, no me digás tenés razón
La vida es una herida absurda
Y es todo, todo tan fugaz
Que es una curda, nada más
Mi confesión…”

Foto: Jaime Pérez
Texto: Dafna Vásquez (dafnav@gente.com.co)

Fecha

Enero 16, 2019

Categoría

Artistas, Envigado, Gente

Tags

bandoneón, envigadeño, envigado, instrumento, Marco Aurelio Quiroz, músico, tango