Los ahumadores de Chaquiro están llenos de ingenio

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Los ahumadores de Chaquiro están llenos de ingenio

Lo que este vecino de Envigado empezó como un pasatiempo se convirtió en un negocio familiar. Conozca de qué se trata.

 

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Carlos Lara, un amigo de toda la vida, fue el que le dio la idea. De Texas (Estados Unidos) se trajo un ahumador, para que con su ingenio Chaquiro le hiciera uno igualito. Con las canecas metálicas del aceite que le sobraban de la serviteca fabricó el primero y hoy, después de casi 8 años, lo siguen usando en Panaca para preparar las carnes.

En Envigado nadie llama a Gonzalo Díaz por su nombre. Todos lo conocen como Chaquiro, porque su abuelo, que a diario llegaba a la casa borracho en un coche, chocaba una de las llanta con un pino. “Siempre se caía y a ninguno de los 2 les pasaba nada, entonces la gente decía: ‘¡Ja! Este es más fino que ese chaquiro’, y así lo apodaron a él y a toda la familia”.

Desde hace 35 años este vecino tiene una serviteca en el Barrio Mesa. Dice que no le gustó estudiar, pero su audacia para los negocios le permitió salir adelante. Sin embargo, cuando diseñó el primer ahumador, no lo hizo para ganar plata, sino que lo vio como una oportunidad para reutilizar las canecas.

“Yo soy muy inquieto y me gustan los retos. Además, vi que era algo muy ecológico y diferente. Así que la limpié, la partí y busqué la mejor manera para que de verdad se ahumara la carne. Todo fue ensayo-error y apenas lo terminé otros conocidos se antojaron. Ese año, solo en diciembre, hice unos 50“.

La fabricación de los ahumadores nunca paró, pero tampoco se convirtió en una fuente de ingresos significante, hasta que hace 2 años, Susana, su hija menor, comenzó a estudiar Mercadeo y se dio cuenta de que “el proyecto tenía mucho potencial, así que le ayudé con la creación y manejo de redes sociales”.

Su hijo, Daniel, que es diseñador gráfico, y su hija, Sarita, ingeniera industrial, también se animaron a ayudar. Cada uno, desde su profesión, aportó a la creación de Los Ahumadores de Chaquiro.

Desde entonces toda la familia está pendiente de la empresa. “Hasta mi esposa viene acá a poner orden… Pero Daniel, que se encarga de diseñar y personalizar los productos, es el que está más metido en el cuento”.

De hecho, ya no se hacen con las canecas de lubricante que sobran en la serviteca, sino que son fabricados en acero inoxidable o lámina de hierro y los clientes son quienes eligen los colores y los logos“.

Entre todos han creado los accesorios y han descubierto diferentes maneras de ahumar. Incluso antes del emprendimiento Chaquiro no tenía idea de cocinar, pero le tocó aprender y asegura que ahora le encanta. Los ahumadores son una especie de cilindro donde se pueden colgar trozos de carne para una cocción lenta.

Precisamente ese es el secreto de su éxito, aunque lo mejor del negocio, según Gonzalo, es que descubrió que su familia es un gran equipo. “Nunca me imaginé que esto fuera a ser tan bonito y tan familiar. Yo los hacía por molestar, si no fuera por mis hijos, yo seguiría solamente cambiando aceite“.

 

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Marzo 28, 2019

Categoría

Emprendedores, Envigado, Gente

Tags

ahumador, ahumar, asado, carne, comida, emprendimiento, envigadeño, envigado, familia, gastronomia, los ahumadores de chaquiro, negocio familiar