Un espectáculo visto desde un balcón de Carlos E.

Un espectáculo visto desde un balcón de Carlos E.

Un espectáculo visto desde un balcón de Carlos E.

Darío González, habitante de Carlos E. Restrepo (Medellín) desde hace 35 años, dedica sus ratos libres a grabar en video las especies de aves que ven desde su ventana.

De los 35 años que Darío González ha vivido en este barrio, ha pasado los últimos 5 mirando por el balcón de su apartamento, ubicado en el extremo nororiental del sector, a orillas de la quebrada La Iguaná.

Cámara en mano, o mejor, en trípode, sigue cada paso, cada movimiento, cada sonido de sus vecinos. Pero no los humanos, sino las numerosas aves que se posan en los árboles que conforman el gran parque en el que el barrio existe, como sumergido en un verde de múltiples tonalidades.

Y es que para Darío, comunicador social de profesión, capturar en video la belleza exuberante de los pájaros se convirtió, en sus palabras, en toda una goma. Y lo mejor de todo es que para apreciar esa amplia diversidad, no tiene ni siquiera que salir de su propio apartamento.

Carlos E. Restrepo forma parte de un corredor a lo largo del río Medellín y que se compone de una cantidad de lugares como el Jardín Botánico, el Parque Norte, las universidades Nacional y de Antioquia, el cerro El Volador y el cerro Nutibara. Entonces el balcón de mi casa es como una vitrina natural de todas las aves que pasan por este sector y también otros animales, porque aquí hay ardillas y hay iguanas”, indicó.

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El vecino explicó que ha llegado a editar videos de incluso 3 horas de duración, en los que se observan hasta 12 especies distintas, “es el resultado de parquearme aquí a escuchar los sonidos e identificar el punto exacto en que están parados los pajaritos. Aquí no hay cámara en movimiento, son videos de solamente un cuadro y la explicación, con los nombres científicos y comunes de cada uno”.

La variedad que ha logrado observar Darío es comparable a la de una reserva natural: “Azulejos, verdulejos, colibrís, guacamayejas, reinitas, pechirojos, pirangas abejeras, bichofués, silgas, tórtolas, loros de variadas especies, carpinteros de varias también, canarios, pericos, sinsontes, gavilanes, barranqueros, garzas, gallinazos, búhos, lechuzas, currucutús, gallinaciegas, y hasta gallinas, son algunas de las aves que se pueden ver libres en los recorridos por los laberintos del barrio”, expresó.

Para saber con esa precisión las características de los particulares visitantes de la unidad residencial, el vecino ha utilizado el Arboretum palmetum, una guía de fauna y flora publicada por la Universidad Nacional sede Medellín, que recopila las especies de su campus: “Ahí se cuenta toda la historia de las aves, los árboles y las plantas que hay allá, que son las mismas que hay aquí. Pero aquí además está la agricultura vernácula. Cuando construyeron esta unidad, los vecinos fueron sembrando frente a su zona verde árboles, matas, flores y setos para embellecer, dar sombra o delimitar espacios. Profesores y estudiantes de la Nacional, que fueron los primeros habitantes de la unidad en sus inicios, también hicieron sus aportes. Eso hizo a Carlos E. un barrio diferente con una riqueza muy grande“.

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Este es un hobby que, manifiesta Darío, hace sin pretensiones. “Yo no tengo ningún conocimiento de ornitología, más lo que uno está investigando como forma particular de conocer y mirar, y mi interés es simplemente valorar lo que tengo enfrente”. Por eso lo que busca es que otras personas también se interesen: “Promover entre la gente del barrio esta actividad, para que se den cuenta de lo que tenemos y entre todos lo cuidemos, porque donde hay humanos hay riesgos contra las especies y contra la naturaleza”.

“Es que la gente no se da cuenta de que todos estos animales se encuentran aquí, uno es como diciéndole a la gente: ‘Vea, abra las ventanas y mire por su balcón, que hay unas cosas muy bacanas para apreciar’”, manifestó.

Pero Darío no es el único vecino que ve a Carlos E. como un “un jardín botánico público, abierto a la gente, que está en el corazón de la ciudad”. Como él hay un grupo de vecinos interesados en rescatar las bondades naturales del barrio. “A mí no me gustan las agrupaciones ni las instituciones, lo bueno de esto es que somos unos gomosos que nos reunimos en un bar a tomar algo y conversamos sobre todos estos temas. Queremos animar a la conservación, a la protección, a la contemplación, al disfrute de las aves, esa es la clave”.

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Para lograrlo, Darío no solo está editando varios videos y “haciéndolos más cortos, porque hoy en día no hay nadie que se siente a ver algo de 1 hora, ni siquiera de media”, sino que también planea abrir una cuenta de Instagram y empezar a difundir la diversidad de Carlos E. en las redes sociales.

“El plan con esto es armar videos individuales por cada especie de pajarito. Pero no como nos tienen acostumbrados, con videos llenos de cortes y saturados, sino en un lenguaje audiovisual más tranquilo, más continuo”

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co

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