Estas hermanas se dedican a multiplicar la naturaleza

Mujeres de Medellín crean vivero de plantas y suculentas

Estas hermanas se dedican a multiplicar la naturaleza

Marce y Caro se llevan 3 años y medio de diferencia. Son hermanas, mejores amigas, vecinas de El Poblado (Medellín), socias y fundadoras de un vivero que más que vender plantas, tiene el propósito de educar sobre naturaleza y generar bienestar a sus seguidores.

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No se parecen físicamente ni tienen personalidades afines: “Marce es tranquila, cero perfeccionista y amante de la naturaleza y los animales, mientras que yo, Caro, soy intensa, cansona y quiero llevar a cabo todo lo que se me pasa por la cabeza… Pero así nos complementamos“.

Hace más o menos una década y media, Marcela, la mayor de las hermanas Noreña Arango, estudió Diseño de Espacios y trabajó en una empresa de paisajísmo en la que se enamoró de las suculentas.

Sin embargo, su amor por las plantas no inició ahí. Desde pequeña siembra piecitos, los trasplanta, los riega, les remueve la tierra y tiene un espacio en el balcón de sus papás lleno de matas.

“¡Ah! Pero cuando conocí las sacras, me volví ‘La Loca de las Suculentas‘. Tenía miles, ya ni siquiera cabían en la casa”. Su pasión era tal, que decidió dedicarse a ellas.

“Empezamos un Día del Amor y Amistad vendiendo a nuestros familiares y amigos nuestra primera referencia llamada “Habibi”, una matera cuadrada en cerámica con una suculenta”.

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Desde el día cero Marcela se entregó tiempo completo a su emprendimiento. De hecho, a través de la página web y las redes sociales da consejos prácticos sobre el tema.

“Fuimos creciendo y evolucionando, hasta hoy que tenemos más de 300 referencias fabricadas a mano“, dicen, mientras señalan que sus macetas son hechas por artesanos de todo el país.

Asimismo, Marcela se dedicó a enseñarle a sus clientes a decorar espacios interiores y exteriores con plantas, no solo resaltando su valor estético, sino también algunos de sus beneficios para salud mental.

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En medio de ese proceso llegó Carolina, que es publicista de profesión. “Me iba para Barcelona (España) a estudiar y ella quedó a cargo… Cuándo llegué ya había vendido todo, incluyendo mi colección de suculentas“.

A pesar de que Carolina no era tan sensible por la naturaleza, dice que se encarretó rápidamente con este mundo y gracias a eso se considera una mejor persona.

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La tienda está ubicada en una casona vieja de San Lucas (El Poblado, Medellín) y desde hace un par de años no solamente venden matas, sino que hicieron alianzas con otros emprendedores locales que ofrezcan productos de bienestar amigables con el medio ambiente.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co