Lillyan, “La Maga” de los tapabocas en esta cuarentena

Lillyan, La Maga de los tapabocas en esta cuarentena

Lillyan, “La Maga” de los tapabocas en esta cuarentena

Cuando en el noticiero anunciaron que el covid-19 había llegado a Colombia, las tres cruzaron miradas. Se angustiaron. Pensaron qué pasaría con su salud, con su trabajo. Pero como si se hubieran puesto de acuerdo, dijeron a la misma vez: ¨hagamos tapabocas¨.

El 21 de marzo, el primer día de la cuarentena por la vida en Antioquia, Lillyan Pérez cumplió 63 años. Encerrada y al lado de sus 2 hijas, no solo celebró su vuelta al sol sino que también le dio alas a un nuevo emprendimiento.

La calidez, el ingenio y la sonrisa permanente hacen que esta vecina de Laureles (Medellín) tenga clientes de toda una vida. Desde los 14 años cose. ¨Crecí en la generación de las modistas¨. Su mamá, tías y abuelas se dedicaron a la industria textil y ella les heredó el talento.

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Durante 3 años estudió en el Colegio San Juan Bosco. ¨Me encantaba coger la máquina, me sentía feliz. De hecho entramos 60 niñas y me gradué yo sola. Empecé siendo alumna y terminé enseñándole a las niñas de los grados 1 y 2¨, cuenta.

Antes de cumplir la mayoría de edad, Lillyan ya trabajaba en fábricas. ¨Jum, ahí si que hice infinidad de daños, pero me sirvieron para aprender. Por ejemplo, don Juan y doña Lucía me echaron el día que dañé la tela de unas camisas leñadoras, porque no casaban los cuadros. Hoy en día soy amiga de esa patrona¨.

A los 21 años de edad se independizó, porque no quería que nadie se enriqueciera a costa de su esfuerzo. Montó el taller en su casa con una máquina de pedal ¨marca gato¨.

Durante casi 2 décadas hizo los uniformes del Sena, hasta que se le acabó el contrato y se convirtió en diseñadora de reformas, dice. Les salva las prendas de la plancha y el tiempo a su clientela de Laureles y El Poblado. ¨Ellos me llaman ¨La Maga¨, dicen que soy milagrosa¨.

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Su hija menor hija, Cristina, estudió diseño de modas. Ahí fue que se perfeccionó. ¨Aprendí todo lo que enseñaban en la Escuela de Diseño Arturo Tejada. De hecho, yo les ayudaba con las colecciones a ella y a las amigas¨.

Esta mujer, de manos delicadas y voz dulce, se le mide a todo. No en vano le dio estudió a 2 de sus hermanas y sacó adelante a sus hijas. Por eso no dudó en elaborar tapabocas.

Dos días antes de que se decretara la cuarentena, Lillyan ya estaba en el Centro comprando los insumos.

Cada una en su especialidad aportó conocimientos: Cristina y ella hicieron el prototipo ¨para que sean cómodos y ceñidos, mejor dicho de ataque¨. Mientras que Diana Isabel, la mayor, se ocupó de inspeccionar la calidad de las telas y el diseño. Ella, que es terapeuta respiratoria, y una vecina médica fueron las que dieron el visto bueno.

Todos los días, desde hace un mes, vende tapabocas como pan caliente, por eso se las ingenia para mejorar el producto, ya hasta diseñó uno con un acetato en los ojos.

Las entregas son a domicilio y cuando algún cliente va, ella por el balcón tira una canasta con el tapabocas para que también depositen el dinero. Luego rocía los billetes con alcohol y no los toca hasta el otro día, ¨soy lo más cautelosa que puedo, porque la verdad es peligroso¨.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Abril 20, 2020

Categoría

Emprendedores, Gente, Laureles

Tags

berraquera, coronavirus, covid19, cuarentena, diseñadora, diseño, emprendimiento, laureles, maquina, Medellín, modista, modistería, tapabocas, uidado, venta, venta de tapabocas