El ideal de tener una movilidad incluyente en El Poblado

El ideal de tener una movilidad incluyente en El Poblado

El ideal de tener una movilidad incluyente en El Poblado

Personas con discapacidad ven reducida su posibilidad de movilizarse tranquilamente en sectores como El Poblado (Medellín), debido a una falta de diseño adecuado para este fin.

Es una cultura de movilidad que aún no permite un avance significativo en aquella infraestructura que cualquier peatón desearía, especialmente para personas con discapacidad. Es evidente que en Medellín y sectores tan complejos como El Poblado, el diseño de una ciudad incluyente está en el listado de utopías y no ha sido una prioridad para las autoridades.

Aceras en mal estado, falta de señalización, espacios para el ocio no pensados para discapacitados y un transporte público poco tolerante son algunos de los factores que permiten afirmar que hay una ciudad diseñada para unos cuantos y que existe una apatía, también de los residentes, ante un tema que hoy merece, de nuevo, echarle lupa.

Es cuestión de cultura
Nos encontramos en El Poblado con Berny Bluman, director de Colombia Accesible, quien a partir de su propia experiencia nos habló sobre las necesidades y dificultades que no solo tienen las personas con discapacidad, sino también los peatones del común.

Realizamos un análisis, en su vocería, para detectar cuáles son esos pendientes que la ciudad tiene con los peatones en un sector tan complejo como la comuna 14. “Es comenzar por tener una garantía de una infraestructura peatonal adecuada que permita que todas las personas puedan moverse sin dificultad. De las necesidades más puntuales es contar con paraderos y un servicio público que tenga las características esenciales para que todos lo podamos utilizar”.

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En Medellín, por ejemplo, nos hemos enfocado en la bicicleta y las cilorrutas, actividad que tiene un público diferente. Una de los aspectos que plantea Bluman es que el modelo de infraestructura sea universal. “Es difícil que discapacitados puedan subirse a una bicicleta y disfrutar de las ciclorrutas, es por eso que la necesidad más grande, especialmente en El Poblado, es la peatonalidad. Hablo de las familias que tienen un coche de bebé, de un adulto mayor o alguien que use silla de ruedas… Es prácticamente imposible movilizarse”.

En las aceras de la comuna 14 es común ver que solo estén construidos pequeños tramos y que inevitablemente usted tenga que bajarse a la vía para continuar su camino. Es ahí cuando la seguridad del peatón se ve en riesgo.

“Existen desniveles y aceras que no tienen rampa. Eso se vuelve imposible transitar para gente que usa bastón, muletas o silla de ruedas. Ahí también aparece otro factor que es la falta de cultura ciudadana. Todavía vemos que en plena acera atraviesan bolsas de basura y cuando hay una construcción no se tiene en cuenta la movilidad de discapacitados”, agrega Bluman, quien también hace énfasis en las patinetas eléctricas. “A mitad del camino te encuentras con estas patinetas estacionadas y tienes que bajarte a la calle para esquivarlas”.

Una ciudad que puede cambiar
En la nueva Secretaría de Movilidad se percibe un interés para ponerle más ojo al tema en mención. El secretario Carlos Cadena retiraría los puentes peatonales de Medellín, debido a su poco uso y por ser arriesgados para personas con alguna discapacidad o familias que transporten a sus hijos en coches. “El paso a nivel privilegia al peatón, así como lo indica la pirámide invertida consignada en nuestro Plan de Ordenamiento Territorial (Pot)”, explica Cadena.

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“Yo me sueño con recorrer mi ciudad, visitar tantos espacios bonitos al aire libre, pero la única opción que tengo para movilizarme es en mi vehículo particular”, comenta Berny.

Y no todas las personas tienen la posibilidad de movilizarse en un carro particular con las características adecuadas para alguien con discapacidad. Es ahí donde entra el transporte público al examen, en el que también se rajó.

“Me ha tocado varias veces en que un taxista no me lleva porque estoy en la silla de ruedas. Además, son pocos los buses que cuentan con esas plataformas para abordarlos. Ahí juega también el tiempo y la paciencia de la gente”. Un dato o “recorderis”: los buses con accesibilidad apenas comenzaron a llegar a la ciudad hace 4 años, así se demuestra un evidente atraso a comparación con otros países.

Sin duda, las señalizaciones más irrespetadas en las zonas de parqueo son las de color azul, que indican que dicha celda está destinada exclusivamente para gente con discapacidad. Es normal que en los mall comerciales o zonas aledañas a parques públicos dichas zonas estén ocupadas por un ciudadano del común, cometiendo así una infracción y un acto de poco civismo.

Los centros comerciales cumplieron la tarea. En los últimos 10 años, sus señalizaciones, rampas y accesibilidad se hacen visibles y cómodas.

Tiempo y plata, 2 factores que también se ven afectados cuando se tiene una discapacidad, más cuando se vive en un ambiente hostil que no está adecuado para esta condición. “En esta ciudad es viable el cambio siempre y cuando se tenga una planeación juiciosa y coherente con lo que se quiere lograr. No se puede caer en lo mismo y construir tramos aquí, pero allí no. También que el mismo ciudadano entienda esa cultura y se salga de esa historia que tenemos encima, pues nos enseñaron que la discapacidad es incapacidad y a tenerles lástima a estas personas”.

La realidad es esta, no se le está dando la importancia suficiente a la movilidad del peatón y con discapacidad en Medellín. Otro de los retos de esta nueva administración es incluir en sus diseños un esquema que permita esa movilidad universal y que el cambio se genere en poco tiempo.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

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