Las tiendas se blindan para evitar contagios del coronavirus

Las tiendas se blindan para evitar contagios del coronavirus

Las tiendas se blindan para evitar contagios del coronavirus

Gente recorrió varias de las tiendas ubicadas en Belén y en Laureles, con el fin de conocer las medidas preventivas de estos lugares, que abastecen nuestros hogares con alimentos y productos de aseo, durante este periodo de cuarentena. 

 

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Establecimientos comerciales cerrados, lugares vacíos o con restricciones para el despacho de productos es el panorama evidenciado en algunas tiendas del occidente de Medellín, en las cuales pusieron en práctica medidas para evitar la aglomeración de las personas 

Aunque a los tenderos les preocupa una reducción general en sus ventas, siguen prestando sus servicios asegurando que los vecinos necesitan un lugar cercano a sus viviendas, donde puedan abastecerse de los productos básicos y regresar nuevamente a sus casas, sin exponerse al contagio del coronavirus.

Ante quejas de algunos vecinos como Ernesto Ríos, quien piensa que “me preocupa que algunos supermercados y domiciliarios no tomen las medidas de prevención y pueden ser los medios de transmitir el covid-19, por el frecuente contacto los compradores”, los vendedores responden con las acciones que están realizando. 

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La higiene, ante todo 

Es el caso de Nicolás Giraldo, en su salsamentaria California ubicada en San Joaquín, quien manifestó que “he tomado las medidas pertinentes como tratar de mantener mi tienda muy limpia, sacudiendo las vitrinas, no atiendo a los vecinos en volumen, sino que las personas están viniendo gradualmente”. 

Además, este vecino atiende desde las rejas de su establecimiento y da un poco de jabón antibacterial a sus compradores, después de manipular billetes o monedas. Giraldo asegura que “aunque no he escuchado casos cercanos por coronavirus, es mejor prevenir manteniendo limpias las mesas y mostradores, y tener el mínimo contacto con los vecinos que vienen a comprar”. 

Los domicilios, una buena alternativa 

 John Jaime García, dueño del autoservicio Maná en Laureles, tomó la decisión de cerrar la entrada de personas a su local, utilizando las neveras y refrigeradores donde almacena helado, carnes, pollo y bebidas.  

“Esto lo hice para evitar que muchas personas entren al mismo tiempo. Seguimos atendiendo, pero nosotros vamos por los productos y los vecinos deben esperar afuera, es mejor para todos”, comentó. 

García afirma que las ventas están igual que otras veces, “lo que cambió es que los clientes están viniendo menos a comprar personalmente y aumentaron los domicilios, pasamos de hacer 30 o 35 a duplicar esa cifra desde que empezó la pandemia”. 

Los prefiere en casa 

María Esperanza Palacio, dueña de una tienda en Miravalle hace 17 años, asegura que “han bajado las ventas, está viniendo muy poca gente, vienen los vecinos de toda la vida a comprar leche, quesito y arepas”. 

Su lugar es preferido por los residentes del sector para quedarse a tomar un trago y escuchar música. Sin embargo, doña Esperanza, como es conocida en el barrio, prefiere que por estos días no se queden en el lugar para evitar el contagio. 

“Seguiré abriendo los fines de semana para no quedarme aburrida en la casa, pero nada de tener vecinos aquí sentados”, explicó la mujer. 

Todos los tenderos concuerdan en que los proveedores están abasteciendo sus negocios con normalidad, a tiempo y con surtidos de todas las marcas y productos. Por esta razón invitan a los ciudadanos a tener tranquilidad para hacer sus compras. 

Según el artículo 3 del Decreto 457 de 2020, se excluye del aislamiento preventivo obligatorio a personas que trabajen en la “comercialización y distribución de insumos de primera necesidad, tales como alimentos, bebidas, productos de aseo, medicinas y elementos de ordinario consumo en la población”. 

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