Las famosas costillas de la 80 con la 30

Las famosas costillas de la 80 con la 30

Si a usted le apetece probar una receta de costillas muy popular entre los habitantes de Belén La Palma, conozca la historia de esta familia emprendedora.

Aunque Carlos Restrepo toda la vida se desempeñó en el área comercial de una empresa de seguros, siempre albergó la ilusión de tener su propio negocio. De forma paralela uno de sus tres hijos, David Restrepo, estudió gastronomía especializándose en toda clase de sabores locales.

Cuando Carlos salió de su empleo fijo le propuso a David establecer entre los dos un restaurante y aunque estaban temerosos por dar ese salto, confiaron en su capacidad de materializar el proyecto.

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Así fue como en el año 2014, en la calle 30 N 81 – 19, esta familia originaria de la Comuna 16 abrió las puertas de Bucán Steak, la casa de la costilla en Medellín y un lugar que poco a poco se convirtió en un punto de encuentro para los vecinos.

El nombre lo escogieron al descubrir que los bucaneros eran piratas encargados de llevar la carne ahumada en el barco para que no se dañara. Por lo anterior, mezclaron ese concepto con la temática de la carne y surgió la identidad de la marca.

Pensando en un menú que le cayera en gracia al público adoptaron platos típicos, parrilla y las inconfundibles costillas, “al principio ese plato no tenía tanta fuerza pero hoy en día es el que manda la parada”, aseguró David.

Aunque han ido lanzado nuevos platos y retirando otros sin éxito, la variedad de fusiones como las hamburguesas de costilla continúan deleitando a los comensales, tanto así, que las personas llegan recomendadas por estas preparaciones.

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En su propósito de brindar una oferta gastronómica fresca, preparan todo in situ y la esposa de David es la encargada de darle el toque especial a la salsa BBQ, el chimichurri y la vinagreta. Este chef también recibe el apoyo de su madre y de toda su familia distribuida entre sectores como La Nubia, San Bernardo, Belén Parque y la Loma de los Bernal.

8 años de lucha constante

Una de las pocas desventajas que tiene la ubicación del restaurante es que al tratarse de una glorieta muchas personas pasan y no alcanzan a visualizar los parqueaderos por lo cual siguen derecho, sin embargo, quienes se han tomado la tarea de bajarse y probar el menú, no se arrepienten de explorar un sitio que se convierte en parada obligatoria.

Cuando anunciaron el cierre del comercio a raíz de la pandemia por covid-19 esta familia se vio en una encrucijada que los puso a replantearse su modelo tradicional de negocio.

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Para sostener los gastos de servicios, arriendo, salarios e insumos decidieron abrir la línea de domicilios y aunque hubo varios altibajos en el intento por salir a flote, para su sorpresa, esta crisis resultó siendo un impulso para atraer clientes nuevos y expandir el voz a voz logrando sobrevivir.

Algo que caracteriza la relación de esta familia emprendedora con sus comensales es la cercanía, incluso, como a Carlos le encanta conversar con los usuarios, muchos de ellos preguntan por él cuando visitan el restaurante y no lo ven cerca y hasta lo invitan a compartir la mesa para no perderse gratas charlas. 

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“Lo que buscamos es que la gente se sienta en casa, tenemos un ambiente muy familiar y con el tiempo hemos aprendido a conocer los gustos de cada visitante”, añadió David.

El afecto de la comunidad

Estos vecinos emprendedores tienen claro que la constancia y la persistencia ha hecho que las personas que los llevan visitando tantos años siempre vuelvan. Incluso, recuerdan una anécdota del año 2016, cuando tan solo ajustaban dos años funcionando.

“No teníamos mucha producción y la nevera se la pasaba medio vacía, así que planeábamos cerrar. Cuando mi papá le contó esta situación a un señor que comía aquí dos o tres veces por semana él se inquietó bastante”, explicó David.

El comensal les suplicó que no cerraran, que no perjudicaran de ese modo a la comunidad y hasta afirmó que se encargaría de llevarles más gente porque la comida de ese sitio no se conseguía en ninguna otra parte. Esta reacción impactó a Carlos Restrepo y fue el empujón para seguir adelante.

Actualmente, afirman que gracias a él no cerraron y por suerte todavía los visita aunque con menos frecuencia. Justo eso es lo que busca la familia Restrepo con Bucán Steak, que sus visitantes disfruten la experiencia y compartan un rato agradable en la mesa.

Por Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Camilo Suárez

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