La rumba de la 33 sigue generando molestias a los vecinos

8 locales de la 33 han sido sancionados por el ruido

La rumba de la 33 sigue generando molestias a los vecinos

Los habitantes de El Nogal, Rosales y Bulerías, en Medellín, no han encontrado una solución que les devuelva la tranquilidad que antes tenían.

Una problemática de nunca acabar, aseguran los vecinos de este barrio tras el exceso de ruido y la invasión del espacio público.

Panorama incierto para estos vecinos de Belén, que ya ajustan más de 10 años intentando controlar esta problemática, que les genera un perjuicio a su tranquilidad y descanso, sobre todo durante las madrugadas. Aunque han enviado derechos de petición a la Administración municipal, han hecho llamadas a la Policía y han recolectado evidencias de las problemáticas en video, estas medidas no han dado una solución definitiva.

Vanessa Domínguez, vecina de El Nogal, afirmó que “el ruido es insoportable para los vecinos que vivimos en la calle 32F, detrás de las discotecas; de domingo a domingo tenemos que aguantar la bulla impresionante de bares y discotecas a la altura de la avenida 33, es un infierno padecer este problema cada fin de semana”.

Para los vecinos, algunos de estos establecimientos comerciales, ubicados a la altura de la carrera 76, no cuentan con toda la normatividad para brindar este tipo de servicios.

“Ni siquiera cuentan con insonorización, los techos son de tejas y en algunos casos utilizan plásticos para cubrirlos de las goteras, por eso es el ruido se siente tan fuerte en nuestras casas”, comentó una de las vecinas que prefirió no decir su nombre porque afirma que ya ha tenido altercados con diferentes personas de los bares.+

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Adicionalmente Vanessa Domínguez contó que estos locales están usando el espacio público para atender clientes, vender licor y poner música en bafles con alto volumen, “además están llegando vendedores con asadores y carros de comidas, necesitamos el control de espacio público”, pidió la vecina.

Las autoridades responden
Carlos Fabián Rojas, comandante de la estación de Policía de Belén, explicó que aunque sus labores comenzaron hace un mes, ya ha realizado varios controles para velar por la tranquilidad de estos barrios de la comuna 16.

“La avenida 33, a la altura de la carrera 76, tiene algunos establecimientos comerciales donde se han evidenciado estos problemas y por tal motivo hemos impuesto comparendos y sanciones temporales, en compañía de la inspección de Policía y otros despachos”.

Rojas explicó que “realizamos una multa al Local El Divino por no cumplir con las normas estipuladas en la Ley 1801 de 2016, en su artículo 87, en la cual se evidencian los requisitos que necesitan los establecimientos para ejercer actividad económica. Una semana después aplicamos una sanción temporal de 10 días al local Dubái y la suspensión definitiva de la extensión del horario del programa Convive La Noche, por la presencia de menores de edad”.

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Otro de los casos que explicó el comandante fue la solicitud de cierre definitivo al bar Bambam, luego del aviso de 2 cierres temporales, uno por 3 días y otro por 10, en menos de un mes.

En la visita a bares y discotecas del sector, se les pidió un plazo para que insonorizarán los lugares, para continuar prestando el servicio. “Algunos han cumplido y otros están pendiente de la verificación”, explicó Rojas.

El comandante de la estación de Policía de Belén aseguró que “esta semana retomamos labores de visitas, ya que el personal ha estado centrado en el acompañamiento de paros y marchas, pero continuaremos con los controles a estos establecimientos y el acompañamiento de los vecinos”.

Según la normativa, el bar o discoteca no puede pasar de los 60 decibeles, nivel permitido en horario nocturno, entre las 9:00 p.m. y las 7:00 a.m., si cuentan con todos los permisos para su funcionamiento.

En caso tal de incumplimiento, la Policía puede aplicar una multa equivalente a 16 salarios mínimos legales mensuales vigentes, basándose en el artículo 33 del Código Nacional, el cual menciona “sonidos o ruidos en actividades, fiestas, reuniones o eventos similares que afecten la convivencia del vecindario”.

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Por Alexis Carillo
alexisc@gente.com.co