De Chile trajeron sus medallas de parataekwondo

De Chile trajeron sus medallas de parataekwondo

De Chile trajeron sus medallas de parataekwondo

Nicolás Vélez y Julián Jaramillo ganaron plata y bronce respectivamente, en el abierto disputado en ese país.

La elegancia y la marcialidad de Julián Jaramillo sorprendieron al entrenador Pedro Bedoya, cuando hace cerca de 6 años se propuso seleccionar un integrante de la Corporación Crear Unidos para prepararlo en el camino competitivo de parataekwondo.

Delante de un grupo de unas 20 personas Julián ejecutó de memoria los movimientos que le habían acabado de enseñar y desde ahí, gracias a su potencial, comenzó a recibir apoyo del convenio entre la corporación y el Índer Envigado.

El último fin de semana de septiembre este joven de 25 años viajó a Chile para participar en un torneo abierto de parataekwondo. Allí estuvo con su entrenador y con Nicolás Vélez, otro envigadeño que hace 4 años se unió a los entrenamientos.

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Ambos compitieron en la modalidad de taekwondo adaptado, en la que todos los deportistas ganan medalla y aparte de poomsaes (movimientos con los que compiten en la categoría oficial) hicieron combate de demostración y rompimiento de tabla con pie o mano.

En la competencia oficial, en la que hubo 5 competidores, Nicolás logró la medalla de plata con un puntaje de 6,25, y Julián se trajo el bronce con 6,0 puntos. La de oro fue para el representante de Honduras que acumuló 7,1 puntos y fue campeón del mundial que se disputó en Londres en octubre de 2017.

El objetivo principal para estos envigadeños sigue vigente. De acuerdo con el entrenador, ambos están apuntando al nacional de este año en Sogamoso, con el objetivo de entrar en la selección Colombia para llegar al próximo mundial y a los Juegos Globales de Inas, que son como los olímpicos para personas con discapacidad cognitiva. Para eso continúan los entrenamientos de los lunes y miércoles, en el Polideportivo, y martes, en Crear Unidos.

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“En este momento en Colombia no hay gente tan involucrada en el trabajo de competencia con personas con discapacidad cognitiva. Es de destacar que ellos sean capaces de aprender todos los movimientos de memoria, porque no pueden inventarse cualquier cosa, tienen que ser exactos”, apuntó el profesor.

Pero no solo es la memoria, sino la flexibilidad, que pateen alto, el ritmo y el equilibrio. Pedro expresó que esta disciplina les ha mejorado el autoestima porque Julián, por ejemplo, antes era más callado. Y también ha aportado a su parte física, a la salud, a la inclusión (los miércoles entrenan con personas no están en situación de discapacidad) y al autocontrol, que funciona mucho en Nicolás, que, por ser más joven (tiene 16), es más activo.

Julián viajó en enero de este año a un abierto en Las Vegas, Nevada, y para Nicolás la de Chile fue su primera competencia internacional. El hecho de estar alejados de sus familias es otro factor que el entrenador destacó como una contribución del deporte, porque incentiva su independencia: “La gente muchas veces cree que por tener síndrome de Down hay que estar encima de ellos, pero no, ellos son capaces de hacer las cosas solos”.

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Julián comentó que siente orgullo de practicar este deporte y Nicolás dijo que el taekwondo lo hace feliz y le sirve para hacer amigos. La expectativa de Vélez para la competencia era el viaje en avión, porque le gusta mucho, y para Julián, la comida picante, que degusta cuando sale a otros lugares. Jaramillo también advirtió que aunque los viajes son fáciles, lo difícil es el dinero porque, aunque cuentan con el apoyo del Índer para la preparación, aún no tienen una liga o empresa que los patrocine.

Lucy Velásquez, madre de Nicolás, afirmó que el deporte le ha ayudado mucho a su hijo para controlar “el estrés” y también el peso, pues ahora es más cuidadoso con la alimentación, “ya lo piensa más y, si se va a tomar una gaseosa, se toma mejor una agüita”. Además le ha dado responsabilidad para asistir a los entrenamientos.

Al igual que a Julián que, como dijo Miguel Jaramillo, su padre, se ha vuelto más disciplinado y lo que siente es amor por esta práctica. Ver a su hijo en esta disciplina para él es una demostración de que “no hay limitación, porque lo que le gusta lo hace”.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co

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