Vecinos investigadores crean máquina dispensadora de alcohol glicerinado

Investigadores de Medellín crean máquina dispensadora de de alcohol glicerinado

Vecinos investigadores crean máquina dispensadora de alcohol glicerinado

Ellos mismos se consideran como unos “locos investigadores” que quieren aportar un granito de arena a ese deseo de superar la pandemia. Dieron un paso gigante con la creación de una máquina para la desinfección de las manos, a la que bautizaron como “Dispensador electrónico de alcohol glicerinado de alta capacidad- Dieag AC”, experimento que ya fue avalado por la Secretaría de Salud de Medellín.

El líder del proyecto es Édgar Armando Urrego, vecino de la Loma del Barro (Envigado), docente y catedrático, ingeniero electrónico, y también profesor en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid. Junto a su hija Sara Selene, egresada de química farmacéutica de la Universidad CES, y los técnicos electrónicos Felipe Gil Soto y Call Tjjader Guerra, decidieron construir este dispositivo que permite una asepsia total en las manos, suministrando alcohol glicerinado, sustancia que también es usada en centros de salud.

“Es un sistema computarizado que en 5 segundos puede desinfectar sus manos. Está creado con estas características: sensores ultrasónicos, suministro computarizado de dosis de desinfección, bajo consumo de energía, de fácil desplazamiento y muy ecológico”, explica Édgar.

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Arduo trabajo

Han sido meses de trabajo e investigación, prácticamente el tiempo que ha durado el nuevo coronavirus entre nosotros. “Comencé a leer sobre las pandemias antiguas y descubrí que en todas, los primeros en abandonar sus espacios son los estudiantes… y son los últimos en regresar. Como docente veo esa situación muy dramática y por eso quise, en compañía de mi hija y los muchachos, comenzar con el proyecto. Fueron meses de ensayo error, más ensayo error, pero dimos un paso importante. Ya nos han apoyado en algunas universidades y sucursales bancarias para que el dispensador funcione allí”.

Y la felicidad le llegó a Édgar y su grupo de investigación cuando recibió un visto bueno de la Secretaría de Salud de Medellín. Ellos vinieron, probaron la máquina, la analizaron, y a los pocos días me enviaron un correo sobre su aval y lo útil que puede ser la máquina en nuestra sociedad. Eso nos motivó mucho a seguir adelante.

Y esa motivación se les nota a todos ellos, teniendo presente que un invento como este aún necesita mejoras. “Todos los días me levanto pensando en cómo mejorarla, en qué le debemos agregar. Ha sido una lucha tremenda, pero ha valido la pena, tanto en aprendizaje como en resultados”, agrega el vecino.

Dice que por ahora no son una empresa, “simplemente somos un grupo de locos investigadores que quiere ayudar, así sea de a poco, en esta situación que ha comprometido al mundo entero”. Además, buscan que el dispensador reduzca el consumo de plástico, material utilizado para los recipientes de los ya conocidos antibacteriales.

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Édgar Armando Urrego, el vecino de Envigado que lidera el proyecto de creación del dispensador ecológico. Foto: cortesía

Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co