El ave en Envigado a la que confunden con una bruja

El ave en Envigado a la que confunden con una bruja

Es una extraña especie que se camufla entre los troncos de los árboles, pero que también hace parte de una cultura llena de especulaciones y mitos. Su grito en medio del oscuro bosque hace que la gente la llame “bruja” o “fantasma”, creando así una historia que cuenta el bienparado común (Nyctibius griseus).

Fotos: @JuanRafael

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No es como las demás aves, por eso llama la atención entre los vecinos. Ha sido vista en sectores como El Escobero o La Romera, en Envigado, cuyos residentes afirman que posee unos ojos de color amarillo intenso, dándole un toque de susto a la historia.

“Le dicen de cualquier cantidad de maneras: pájaro bruja, pájaro fantasma, urutaú, bienparado, pájaro estaca, pájaro luna, etc. El nombre para muchos, significa lo que cada uno quiere traducir o ver en él”, explica Juan Rafael Gómez Arbeláez, codirector del proyecto Aves en el Medio y asociado a la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO).

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El bienparado, como es conocido en estas tierras, es una especie insectívora nocturna, de ahí su nombre científico: Nyctibius, del griego “vida nocturna”, y el epíteto griseus, que significa gris en latín. “En el país hay seis especies y en Antioquia se podrán observar dos, pero este es el más identificado. Se confunde con el color de las mismas ramas que sobresalen, especialmente secas, erguido con su cabeza hacia arriba y ojos cerrados”, comenta el experto.

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Habita en lugares húmedos y en las partes altas del municipio, un lugar predilecto para conseguir su alimento. “Lo que más impresiona de esta ave es su canto. De ahí vienen tantas especulaciones: es un grito en medio del bosque con intervalos e intensidades en la oscura noche. Se habla entre los observadores de aves sobre el fantasmal canto para referirse a este insectívoro, tan importante para la agricultura en su control de insectos”, dice Juan Rafael.

Las historias en el campo siguen y el bienparado común no presta atención. En su timidez continúa lanzando aquellos “gritos de terror”, pero en ningún momento para causar daño. Solo un ‘sustico’ de aquella ave que es esencial para el ecosistema. Las brujas no existen, pero… sí hay bienparados.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co