Ya son 83 años de tango y fútbol en el Bar Atlenal

Ya son 83 años de tango y fútbol en el Bar Atlenal

Ya son 83 años de tango y fútbol en el Bar Atlenal

Desde hace más de 80 años este bar está en la misma esquina. Ha tenido 9 dueños, aunque don Aníbal es el más querido de todos. Conozca su historia.

En 2020 Aníbal Rojas tiene razones de sobra para celebrar: 70 años de vida, 83 del Atlenal y 20 a su servicio. Y es que ese montón de años, dice, no se cumplen todos los días.

En el bolsillo izquierdo de su camisa, al lado de varios lapiceros, este angostureño guarda un cuarto de papel plastificado. Él mismo lo escribió y lo laminó, para tener a la mano y de forma segura parte de la historia de bar. Todos los días llegan clientes nuevos queriendo conocer sus memorias.

Lo saca y, antes de leer, se acomoda las gafas: “José Molina, Rafael Ramírez, Federico Sierra, Arturo Urdinola, Francisco Uribe, Fabio Correa y Arnoldo Urdinola. Estos 7 han sido los dueños del lugar, más el fundador”.

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De fechas este vecino conoce poco. Lo que sí tiene claro (porque el mismo Arnoldo se lo contó) es que Ernesto Álvarez lo fundó en junio de 1937. El hombre, apodado Don Quijote, abrió el bar para escuchar tangos de Gardel y le mezcló venta de verduras y de abarrotes.

Para nombrarlo utilizó su apodo y así lo llamaron durante muchos años: Bar Don Quijote, hasta que en 1965, 12 años después de haberlo comprado, el antecesor de don Aníbal rebautizó la esquina de la Cra. 38 con 37 sur como Bar Atlenal.

“Él era muy hincha del Verde, por eso cuando sacó la licencia del establecimiento y le preguntaron cómo se llamaba el dijo ese nombre, que significa Atlético Nacional. Aunque los cuadros, las fotos, los libros y todo lo referente al equipo los puso apenas llegó, hoy en día son más de 100”. Desde entonces el negocio le rinde culto al Club.

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Pero antes de ser propietario, don Aníbal era cliente. En esa época, 1976, vivía a unas cuadras del lugar, pero fueron los tangos, las copas y el Atlético Nacional, su equipo del alma, los que lo ligaron cada vez más al sitio.

Entre charla y charla, Arnoldo Urdinola le ofreció venderle su negocio, y el 29 de enero del 2000 don Aníbal dio el sí. Desde entonces vive unas eternas vacaciones, o por lo menos eso es lo que él asegura, pues además de ser aficionado a la pelota y coleccionista de música antigua, es un excelente conversador; 3 características obligatorias para su trabajo.

Igual que siempre
En el Atlenal el tiempo se detiene. Están las mismas sillas, las mismas mesas, los mismos cuadros, el mismo enfriador, la misma estantería, la misma gente. Remodelados algunos y otros no tanto, pero siguen siendo iguales.

Nada cambia. El traganíquel modelo 1944 se sigue robando las miradas y los halagos de los clientes. No hay quien llegue y no pregunte por él, lo quiera tocar o esté dispuesto a meterle $ 200 para que suene uno de 50 discos de 78 RPM que almacena.

Aunque en el piano las opciones de música son limitadas, don Aníbal vive preparado, como buen melómano y coleccionista tiene montón de discos, raros y conocidos, para satisfacer sus necesidades y las de los clientes.

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“Son más de 2000 (y eso que en la casa tengo más). Están organizados por cantantes: Dueto de Antaño, Garzón y Collazos, Juan D’Arienzo, Francisco Canaro, Charlo, entre otros. Son discos de música antigua, especialmente de tango, y tienen mucho valor”.

Es que definitivamente, dice, la suerte siempre lo acompaña. En el Atlenal tiene todo lo que lo apasiona. “Además, mi esposa y mis 4 hijos son hinchas del Nacional y también disfrutan estar acá. Yo creo que si llego a faltar, ellos se hacen cargo. Acá vienen personas desde hace 70 años, como don Darío Valencia. Después de que estén todas las cosas ahí, se mantengan impecables como yo las mantengo y la gente se sienta bien atendida, el negocio sigue siendo el mismo, ya está más que comprobado que el bar no es una persona, son los clientes, el piano, la música y el Nacional”.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co