Descubra la historia de este parqueadero histórico en la 70

Descubra la historia de este parqueadero histórico en la 70

Sebastián y Jairo trabajan todos los días para prestar el mejor servicio en su parqueadero y lavadero, pues ese fue el legado que les dejó su padre y el cual quieren hacer perdurar. 

Sebastián y Jairo recuerdan a su padre todos los días al ir a trabajar al parqueadero. Foto: Carlos Velásquez

En el 2007 el señor Jairo Guzmán llegó a este barrio de Laureles con la idea de crear un parqueadero, proyecto que no le gustó mucho a los vecinos, pues afirmaban que un lugar de esos en un sector residencial no se podría tener y, principalmente, tenían temor de que existiera un parqueadero en su barrio a causa del estereotipo de ilegalidad que tienen este tipo de negocios en Medellín.

Sin embargo, don Jairo, como es recordado para diferenciarlo de su hijo que también lleva su nombre, pudo conseguir los permisos y montar el parqueadero que con el paso del tiempo se convirtió en un referente del barrio y, contrario a lo que pensaban los vecinos al principio, le dio seguridad al sector. Por este motivo, los habitantes de Florida Nueva le cogieron cariño al negocio y la familia fundadora de Car Wash Florida Nueva. 

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“El sueño de mi papá se convirtió en el nuestro”

La siguiente gran decisión fue ofrecer el servicio de lavado de autos y, aunque a esta idea no se opusieron los vecinos, si fue muy difícil comenzar: “cuando arrancamos lavábamos un carro diario”, cuentan Sebastián y Jairo, quienes siempre estuvieron acompañando a su padre en el negocio y demás fueron testigos y artífices de su crecimiento cuando decidieron añadir este servicio: “nosotros tomamos la decisión de comenzar con el lavado de autos y desde entonces ha sido un cambio muy grande, hemos crecido, nos ha conocido mucha más gente y ha sido muy beneficioso para el negocio”, asegura Jairo, quien cuando solo era un parqueadero iba todos los días a trabajar con su padre y por eso “todos los días cuando vengo a trabajar recuerdo a mi papá”. 

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Por su parte, Sebastián lamenta que “mi papá se fue en el medio del proceso del crecimiento, no le tocó ver cómo estamos, y aunque nos da nostalgia, también nos da felicidad del legado que nos dejó mi papá, venir acá es como si nunca se hubiera muerto”. 

Y el legado más importante no es el negocio, sino la misión de siempre prestarle el mejor servicio a cada cliente, el ser honestos y ser honrado, eso fue “lo que nos enseñó mi papá, a ser así y ese es el sello de la familia”. 

Marca que ha logrado algo fundamental: confianza, “estamos en una época de mucha desconfianza entonces el que los clientes confíen es súper importante porque el carro es como un integrante más de la familia y al cliente le gusta que haya un doliente en el servicio, y como Jairo y yo lavábamos los carros sabemos cuándo queda bien y constantemente le preguntamos a las personas cómo les fue con el servicio”.

Por eso, aunque algunos clientes les dicen que sería bueno que estuvieran en otros sectores, por ahora solo se quedarán con esa sede, pues para ellos la calidad es fundamental: “poner otro negocio y no estar allá nos hace dudar, porque uno de nuestros sellos es que estamos muy pendientes del cliente siempre, del resultado”.  

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Esa misma confianza ha logrado que la hinchada popular de Atlético Nacional los elija como opción en los días de partido en el estadio Atanasio Girardot: “en los partidos de Nacional los hinchas de la popular parquean sus motos durante el partido, se alcanzan a reunir más de 300 personas, sumando conductores y pasajeros, pero nunca hemos tenido ningún problema con ellos o con los vecinos”. 

La gente se ha sentido cómoda y tranquila, eso ha ayudado a dar a conocer el lugar por medio del voz a voz que ya ha logrado que clientes de diferentes municipios viajen hasta este parqueadero y lavadero. Las redes sociales también han contribuido al crecimiento gracias a que “hacemos videos diferentes, frescos, en los que nos mostramos naturales y espontáneos para que las personas nos vean tal cual como somos acá”, expresa Jairo, que es el encargo de manejar el mundo digital del negocio. 

Jairo y Sebastián junto a su padre el 17 de mayo del 2017 se comenzó con el proceso para prestar el servicio de lavadero. Foto: Cortesía

Los vecinos aseguran que si don Jairo estuviera vivo se sentiría muy orgulloso del trabajo que han hechos sus hijos, quienes están enfocados en llevar esa sede al máximo y ofrecerle lo mejor a los clientes, pensamiento que también le han transmitido a todos los demás trabajadores, con quienes ya han conformado una familia 

Estos hermanos recuerdan a su padre todo los días al ir a trabajar, por eso, Sebastián expresa que cada que llega al negocio es feliz, pues siente que el trabajo duro, el sembrar, el no tirar la toalla en los momentos difíciles ha dado sus recompensas: “más de una vez pensamos en cerrar esto, más con una pandemia, pero creemos que Dios es fiel y ver los clientes felices y queriendo ver esto cada día mejor es muy satisfactorio y más al saber que este fue el sueño de mi papá, porque nosotros pudimos haber decidido hacer otra cosa, pero nos encaminamos por el sueño de mi papá que se convirtió en nuestro sueño”. 

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A su vez, Jairo siente que trabajar allí se le convirtió en un estilo de vida: “es la conexión con mi padre y aquí estoy con mi hermano, entonces estoy feliz y estoy contento”. 

 

Por: Andrés Bedoya

johanb@gente.com.co

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