El sueño de Santiago se realizó en Crew School

El sueño de Santiago se realizó en Crew School

El sueño de Santiago se realizó en Crew School

Un movimiento educativo se está fortaleciendo en los municipios de Antioquia. Su líder nos cuenta la historia de esta bonita misión de vida.

Oriundo de Andes, municipio del Suroeste antioqueño, actualmente un vecino destacado en El Poblado (Medellín), Santiago Castañeda Olaya decidió llegar a esta ciudad para buscar su propia identidad, aquella que se posaba en un limbo de confusiones y retos por cumplir. Como cualquier adolescente, Santiago quiso explorar la magia de una ciudad que traía un sinnúmero de novedades para su vida, esas que solo veía por televisión o de las que se enteraba por personas que ya habían visitado la capital antioqueña.

No todo fue color de rosa. Los excesos comenzaron a aparecer en el camino de este joven, quien no le puso freno a estos acontecimientos, los mismos que más temprano que tarde le pasarían factura. Fueron 2 años en la cárcel los que transformaron por completo su existencia.

Un ser de oportunidades
No es un tema del que le guste hablar mucho, pero sí nos deja con claridad que esta experiencia en prisión fue el detonante para entender que su misión era cambiar la vida de miles de jóvenes en el país.

“Quise meterme en la piel y pensamiento de los jóvenes, investigar cómo estaba la educación en los diferentes municipios de Antioquia y qué mentalidad tenían ellos de su familia y entorno. Allí comenzó el sueño de crear un movimiento educativo llamado Crew School (Crew: tripulación – School: escuela), en el que pudiéramos trabajar por el futuro de niños y jóvenes, a través de la recreación, el arte, la educación y el crecimiento personal“, explica Santiago.

Hace 4 años se dio el primer paso de dicho movimiento. En ese entonces, este soñador tenía 22 años de edad. Hoy, con 26, Santiago no para de trabajar por su gente… por su tripulación. “Hasta el momento hemos visitado 98 municipios de Antioquia (de 125), donde nos hemos encontrado con historias muy tristes de niños que no han tenido la posibilidad de tener una educación digna. Con la creación de talleres, juegos, conciertos y una actividad llamada Color Crew, donde hay baile y mucho color, estas personas comienzan a creer en las oportunidades. Les nace una esperanza”.

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En este caminar, a Santiago se le han unido voluntarios que quieren ser parte de este proyecto y que traen consigo una filosofía de compartir y ayudar a los más necesitados. “Aparte de Crew School también tenemos una fundación llamada Mamá Adiela, en honor a mi madre. Ella murió hace unos años y fue quien me enseñó a no parar de soñar. En cada sonrisa de un niño la veo, siempre la siento a mi lado, acompañándome en este objetivo”. En dicha fundación existen tres líneas de servicio: la primera, con 350 niños de bajos recursos; la segunda, con habitantes de calle; la tercera, con el acompañamiento a las madres presas en la cárcel Pedregal.

Este andino de pura cepa, hoy residente en Medellín, se mantiene de un lado para otro, consiguiendo recursos y nuevas metodologías de trabajo que le permitan llegar a más lugares de Colombia. “La idea es que nos vean como un movimiento que le permita a los ‘pelaos’ tener una educación más divertida y de inclusión. Estamos moviéndonos por muchos lados para extendernos a nivel nacional. Alcaldías, autoridades municipales, influenciadores y la comunidad en general nos han apoyado mucho para que este sueño no pare de hacerse realidad”.

Por medio de su cuenta de Instagram @santiagocastol, este líder recibe mensajes de cientos de jóvenes que quieren ser parte del proyecto, un motivo que Santiago agradece de corazón por ese compromiso que desde su misión se ha incentivado.

El objetivo ahora es tener una casa en Medellín, como centro de operaciones creativas, donde se pueda aportar a la educación de los municipios de Antioquia. La idea es que los estudiantes puedan realizar sus prácticas allí y nos nutran de todos sus conocimientos para contribuir a la juventud”.

Crew School sigue creciendo y Santiago Castañeda, en compañía de sus voluntarios, demuestran que sí hay esperanzas para la educación en Colombia. “No paren de soñar, crean que sí se puede, con el corazón… esa es la clave”.

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Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co