Lina ayuda a sanar el cáncer a carcajadas

Lina ayudar a sanar el cáncer a carcajadas

Lina ayuda a sanar el cáncer a carcajadas

Esta vecina de Belén (Medellín), que hace clown hospitalario, es ejemplo de fuerza, servicio y generosidad. Conozca de dónde nació el movimiento Viajeros de Corazón y cómo puede apoyarla.


Luego de cantar, jugar, bailar, brincar y recargar de poderes a todos los pacientes del Instituto de Cancerología, la Doctora Superdancing se acomoda en el trono de la quimio para que le inyecten energía líquida. Cuando alguien pasa y la ve ahí sentada se queda anonadado: “¿Usted también tiene cáncer? ¿Cómo hace si estuvo una hora y media funcionando por toda la clínica?”. Su respuesta es simple: “Sí, pero no me voy a dejar morir ni voy a dejar de hacer lo que me llena el alma”.

Y es que ahí donde la ven, hay días en los que Lina María Hurtado Peláez siente que le es imposible pararse de la cama. Sin embargo, a esta bailarina, docente, administradora de negocios y especialista en Gerencia del Talento Humano, el servicio social es lo que la mantiene viva.

Esa labor la comenzó siendo tutora en la Universidad Eafit, mientras que cursaba la carrera, pero fue en 2003, gracias a la llegada de un compañero de vida, que decidió celebrar la Navidad de algunos niños de los sectores menos favorecidos de la ciudad. Desde entonces no ha parado.

“Les pedíamos a nuestros conocidos que nos ayudaran con donaciones y esa primera vez solo entregamos 50 juguetes, pero a la siguiente fueron muchísimos más, porque la gente entendió que para regalar no se necesita invertir mucho dinero”.

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Tres años después, por su experiencia en el tema, la contactó una mujer para que la ayudara a crear una organización sin ánimo de lucro que prestara servicios de educación, orientación y acompañamiento a personas con cáncer de mama.

Lina se metió de lleno a la consolidación de Fundayama y, aunque para ella la enfermedad era ajena, dictaba conferencias sobre el autoexamen, hasta que el 19 de octubre de 2012, justo el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, le diagnosticaron esta enfermedad.

“El tratamiento duró 8 meses. Me hicieron mastectomía con reconstrucción, vaciamiento de ganglios y 8 quimioterapias. A pesar de los efectos secundarios, nunca paré de hacer trabajo social, además en esa época ya era docente y seguía dictando clases de 6:00 a. m. a 6:00 p. m.”. Esta vecina optó por ver la quimioterapia como un paseo. A la primera llevó DVD, película, crispetas, un par de muñequitos que siempre la acompañaban en los viajes y amigos.

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Luego de que los médicos le confirmaron que la enfermedad había desaparecido, Lina se certificó como líder de yoga de la risa y clown hospitalario. Le dio vida a la Doctora Dancing e inició un voluntariado en los hospitales y hogares del adulto mayor vestida de payasita. Ahí fue que fortaleció el movimiento Viajeros de Corazón.

Sin embargo, a principio de 2019, tras sufrir una caída, le mandaron una resonancia que indicó que tenía metástasis en la columna y la cadera. Esta mujer de 42 años decidió darle un nuevo significado a su quimioterapia, ahora la Doctora Dancing va a la clínica vestida de superheroína para recargar sus poderes y lograr que los pacientes oncológicos no vean el tratamiento como una tortura.

“El diagnóstico no es alentador, sin embargo, estoy feliz, porque la Fundación Mechitas de Amor (que es de un amigo) me invitó a Nariño a llevar la Navidad al municipio Samaniego. Ahora estamos buscando donaciones y ojalá logremos bastantes, porque este diciembre es importante para mí, es una forma de decir: “Acá sigo”, y no sé cuando me vaya a morir, pero de lo que sí estoy segura es de que me quiero ir en mi ley, haciendo lo que me gusta”.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co