Juliana Álvarez, la repostera de reposteras

Juliana Álvarez, la repostera de reposteras

Juliana Álvarez, la repostera de reposteras

Cada vez que hablamos con una pastelera en Medellín nos dice que esta vecina es su inspiración. Conozca de quién se trata.

 

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Ayer trabajando con los alumnos !!! Que clase tan linda. Los resultados fueron increíbles 🌟🌟🙏🏻

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Si de buena repostería se trata, el nombre de Juliana Álvarez no puede faltar. No hay pastelera en la ciudad que no la conozca o que por lo menos no haya deseado asistir a alguno de sus talleres.

Juliana llegó a este oficio porque desde muy pequeña le encantaba cocinar. Lo que no sabía en ese momento, era que podía especializarse. Aprendió de su mamá, viendo programas de televisión y leyendo revistas de gastronomía. En la cocina de su casa hizo un sin fin de recetas, que ahora dice entre risas, eran muy clichés.

Sin embargo, su amor por el arte y la pintura, la llevó a pensar en estudiar Publicidad o Diseño Gráfico, pero tras la negación de un préstamo en el Icetex y las dificultades económicas que atravesaba su familia, se empleó como secretaria.

“Hasta que un día una señora fue a ver el apartamento (porque lo estaban vendiendo) y como me vio cocinando, me preguntó que si me gustaba mucho cocinar. ‘Me fascina’, le dije, así que me contó que en el Sena estaba la carrera”. De 300 personas que presentaron el examen de admisión, pasaron 25, entre ellas, Juliana.

Inició sus estudios en 2002. Al principio se engomó con la comida de sal. La primera práctica la hizo en el Hotel InterContinental Medellín y la enfocó en gastronomía, mientras que la segunda, la orientó en pastelería en el hotel Sheraton de Santiago de Chile.

En la cocina de ese país descubrió el marvilloso mundo de la repostería, “aprendí las bases y técnicas de este oficio, porque era metida en todo. Los detalles, los colores y el arte de la pastelería combinó mis pasiones a la perfección”.

En el Sheraton estuvo durante 1 año y medio, pero al quedar embarazada se devolvió para Colombia con su esposo. No quería dejar sola a su bebé, por lo que vio en la docencia una buena opción. “En la casa de mis papás empecé a dictar unas clases y a vender tortas, iban como 6 señoras fijas, yo creo que de pesar”, asegura y suelta una carcajada.

El voz a voz hizo lo propio. Ya sus alumnos no cabián, así que le tocó alquilar una cocina, hasta que encontró una casa en Manila y montó su taller. A través de redes sociales se hizo famosa. Sus cursos sobre tortas, postres fríos, mesa dulce, repostería con chocolate y decoración con fondant empezaron a crecer, “pasé de dar una clase al mes, a dictar más de 6”.

En 2014 se fue para España a recibir un curso de Repostería con Paco Torreblanca, uno de los pasteleros más importantes del mundo. Y 2 años después regresó al país ibérico para hacer otro de Postres al Plato y Cocina Molecular en el Basque Culinary Center.

Ahora esta vecina dicta clases en diferentes ciudades del país, incluso viaja continuamente a Nueva York y Miami, pues según ella, transmitir su conocimiento es lo que la hace feliz, “no voy a negar que me gustaría tener una repostería, pero definitivamente no siento la misma satisfacción si hago un postre y se lo enseño a hacer a otra persona, a si guardo la receta para mí, por eso soy profe”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com

Fecha

Junio 11, 2019

Categoría

Creativos, El Poblado, Gente

Tags

dulce, educación, el poblado, juliana alvarez, maestra, Medellín, postres, profesora, reposteria, tortas