La música aún mueve a Los González

La música aún mueve a Los González

Íbamos por una información diferente y nos llevamos la gran sorpresa. La Loma de Los González aún conserva ese son, el ‘Son de la Loma’, el del porro, la cumbia y la alegría que ha caracterizado a los vecinos de dicho sector por generaciones. No es un barrio característico de El Poblado; allí se contrastan los estratos altos con los medios y bajos.

Solo un muro podría dividir esta estratificación social, inexplicable para muchos, pero que en cierta forma le ha dado la esencia a Los González. Su Junta de Acción Comunal (Jac) llegó a los 60 años de existencia, un motivo que aprovechamos para hablar de una zona que todavía recibe el amor de los vecinos y las familias tradicionales de la comuna 14.

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“No somos una invasión”

Por décadas, fundadores y residentes de la Loma de Los González han tratado de quitar un estigma que los persigue. Hablamos con Diego Rúa, actual presidente de la Jac de Los González, también vecino y doliente de su sector. “Nosotros le decimos a la Administración Pública que si somos invasores, entonces por qué tenemos escrituras de nuestros lotes, al igual que nuestros padres, abuelos y bisabuelos que fundaron el barrio. Tal vez ese título de piratas se da porque los primeros habitantes de El Poblado llegaron del Oriente antioqueño a ocupar estas tierras”, explica Rúa.

Alberto González, uno de los fundadores del barrio.

Sin embargo, han sido los mismos vecinos los que han trabajado arduamente para que esa mala fama se les quite de encima y los vean como un barrio emprendedor, familiar y con una calidad de vida que sea referente de ciudad. En la calle 4 sur con carrera 30, donde se encuentra la sede central de la Jac, también se puede observar el deprimido de la Transversal Inferior con Los González, una obra de valorización que pide a gritos un semáforo.

“El desarrollo del barrio y de la ciudad en general se tiene que dar. Solo queda la nostalgia de esos tiempos en que todo esto eran potreros. Hoy que tenemos esta obra de valorización, sería bueno que pensaran en los peatones, muchos de ellos adultos mayores, quienes tienen que cruzar esta calle sin semáforo, arriesgándose a un accidente por la velocidad de los carros”, agrega Diego.

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Y ese sonido de los vehículos que pasan por el sector se contrasta con la música. En la puerta de la antigua casa de los Pérez Castaño sonaba un bafle a toda potencia con música de diciembre, el porro Víctor Piñero y la Billos Caracas que no puede faltar. “Esa vida de barrio no se ha perdido. Los vecinos que viven en Los González son muy animados y les gusta la música. Acá viven artistas y coleccionistas que por muchos años han representado al porro en Medellín. Acá también realizamos cursos de baile, precisamente para hacerle honor a esa vida”, dice el Presidente de la Jac.

Y en eso coincide Carlos Alberto González, de los González genuinos que bautizaron el barrio, vecino que defiende su sector a capa y espada. “Nací acá en 1945, en la casa de Abraham González y Teresa Londoño, una familia de 10 hijos, de los cuales 8 vivimos todavía”, dice don Alberto con orgullo.

Paso por la Transversal inferior, a un costado de la obra de valorización.

Y hace 22 años tiene una ferretería, a la que le dedica la mayor parte de su tiempo. Todos conocen al dueño de este negocio, uno de los vecinos más queridos de este barrio. “Soy muy conocido porque durante muchos años mi familia, mi esposa que fue presidente de la Jac, y amigos, hemos trabajado por la evolución de este barrio que queremos tanto. Recuerdo cuando toda la zona eran fincas y nos tocaba cruzar trochas para llegar al centro de El Poblado”, expresa Alberto.

Hasta el momento, este vecino no ha pensado en irse de Los González; asegura que su familia se ha formado en este lugar y que quiere que sus descendientes continúen con la tradición. “Todos tenemos que ver con el barrio. Acá tengo mi vida, mi negocio y mis amigos… así que no veo la necesidad de irme para ninguna parte”.

Aunque solo quedan los recuerdos de una vida más tranquila, de los ‘parches’ en El Chispero y de las abundantes zonas verdes, la Loma de Los González se niega a perder la alegría de aquellos barrios que se los ha ido comiendo el desarrollo de la ciudad, en especial la llamada “selva de cemento” en la que se convirtió El Poblado. “Somos la representación de la alegría del barrio a través de la música”, finaliza Diego Rúa.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co

Fotos: Jaime Pérez

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