Julián quiere que la gente se enamore del café

Julián Muriel, barista del Café Delmuri en Laureles, Medellín

Julián quiere que la gente se enamore del café

Este vecino, al que no le gustaba ni un poco la bebida insignia de Colombia, estudió barismo y se encarretó con el tema. Hoy es dueño de un café en Laureles (Medellín) y desea educar sobre la versatilidad del fruto.

 

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Nos alegra contarles que por el tercer puesto del campeonato de aeropress del año pasado nuestro barista salió en el libro de @aero.press del 2017!👏🤗

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Antes de dedicarse al mundo del café, Julián Muriel hizo 2 semestres de Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Pontificia Bolivariana. Sin embargo, asegura, esa carrera no llenó sus expectativas.

“Le dije a mi papá que estaba aburrido y él, que fue repostero en Estados Unidos por muchos años, me habló sobre un oficio que estaba en crecimiento: el barismo, que es el arte de preparar bebidas a base de café expreso”.

 

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Carrot cake!! 🙌🏻 #cake #zanahoria🥕 #nosencantadelmuri #Foodporn

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En ese momento, hace 9 años, Julián no tenía ni idea sobre la debida. De hecho, no le gustaba.

“Yo tomaba café instantáneo o granizados, pero la verdad no eran de mi agrado… Ya en la primera clase me di cuenta que no sabía nada y todo lo que había probado era de mala calidad”.

 

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Una linda experiencia de café!! Por aquí los esperamos para hablar de nuestros cafés de origen!!

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Recuerde:  No tiene que ir hasta el cielo para tomar un café con Dios

Este vecino, que vivió también vivió 8 años en el país norteamericano, hizo la técnica en el Sena y se sorprendió con la versatilidad del fruto: variedades, notas, tostión, catación, procesos, cultivo y preparación.

Apenas se graduó, entró a trabajar en Pergamino, una de las primeras tiendas de cafés especiales en Medellín, y ahí, durante 4 años, se empeñó en impactar a la gente a través del abanico de sabores y experiencias que brinda el café.

Desde entonces ha participado en diferentes campeonatos de barismo y aeropress, en los que ha ocupado puestos importantes.

 

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También: Así fue como el café llegó a Laureles para quedarse

Con su papá, que era proveedor de productos de repostería de Pergamino, abrió una tienda en Sabaneta.

Tiempo después, crearon otra sede de Delmuri en el primer parque Laureles, donde finalmente pudieron tener el café y la repostería en un mismo espacio.

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“La inauguración se hizo en la primera versión de Dulcemanía (2018). De hecho, semanas antes, habíamos hecho la ampliación del local… El primer día pensábamos que no iba a llegar gente y en esa semana nos visitaron cerca de 6000 personas“.

Hoy en día esta última sede es la única que sobrevive. Luego de la pandemia les tocó dejar ir a muchos de sus empleados.

Sin embargo, ya todo está regresando a la normalidad: el lugar es frecuentado por vecinos, van a abrir algunos cursos sobre café y, en la cocina, Julián continúa gestando ideas para que su papá las materialice.


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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Septiembre 22, 2020

Categoría

Emprendedores, Gente, Laureles

Tags

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