El cómplice de Mauricio es el teclado

El cómplice de Mauricio es el teclado

El cómplice de Mauricio es el teclado

Maurico es el director de Prixma Music, una empresa cultural de Envigado que además es academia de música.

 

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Como arte de magia, en todas reuniones familiares de los Prisco Cardona, aparecían un pequeño sombrero y un saco de mariachi. No importaban las promesas que Humberto le hacía a su hijo, cada que salían lo ponía dar una serenata con el repertorio más sonado de Pedrito Fernández.

Juan Mauricio empezó el camino de la música impulsado por Humberto José, su papá, a quien casi todas las noches escuchaba interpretar canciones de los años 60 y no le faltaban tertulias en la sala de la casa para hablar de su gran pasión. Él y Paula Andrea, su hermana, le heredaron el gusto y el oído, por eso los llevó a tarima desde pequeños, aunque en la adolescencia decidieron renunciar a los espectáculos.

“Llevábamos más o menos 5 años haciendo el mismo show y ya estábamos saturados, pero cuando cumplí los 14 años me volvió a picar el bichito y le pedí que me enseñara a tocar guitarra, y él, un poco molesto, no quiso”. No desistió de la idea y tomó un curso en Comfama, se encarretó y hasta participó en las charlas que se hacían en su hogar.

Al ver su entusiasmo, don Humberto no tardó en regalarle una organeta. Mauricio aplicó en el teclado todo lo que aprendió en las cuerdas y empíricamente sacó una melodía. Entendió que su conexión con el piano era particular y desde entonces no quiso dejar de tocarlo.

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Lo convirtió en su cómplice, entró a clases y en la década del 90, cuando ya sintió que tenía buena experiencia, les propuso a su papá y a su hermana que juntos crearan Talismán, una agrupación de música tropical.

Se estrenó como director de orquesta y estudió una técnica en música con énfasis en piano en la Escuela Superior Tecnológica de Artes Débora Arango y cuando pasó a la Universidad de Antioquia cursó la licenciatura.

Otras agrupaciones empezaron a llamarlo para que las acompañara en el teclado, así que le tocó renunciar al grupo familiar y su hermana, Paula, que era cantante y percusionista, se fue detrás.

“Quemé la etapa de trasnochar jueves, viernes, sábado y domingo con las orquestas y preferí dedicarme únicamente a la docencia“. Estrenó su faceta de maestro en un colegio en Bueno Aires, hasta que instituciones educativas de Envigado, como la José Manuel Restrepo Vélez, la José Miguel de la Calle, la Normal Superior y la Manuel Uribe Ángel, le abrieron sus puertas.

Desde hace 20 años es profesor de piano en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, y como precisamente lo que más le llama la atención a este vecino es enseñar y dirigir, él y su novia, María Antonia Montoya, decidieron darle vida a Prixma Music, una empresa cultural que busca impulsar a los nuevos artistas y ofrece servicios de eventos y espectáculos, pero a su vez es academia de música.

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*Esta nota fue publicada en la edición impresa de Gente Envigado del 01/02/19
Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Febrero 28, 2020

Categoría

Artistas, Envigado, Gente

Tags

academia musical, artista, emprendedor, emprendimiento, envigado, envigaeño, escuela, guitarra, música, musica tropical, músico, organeta, piano, teclado