“Mamá, papá: nací en el cuerpo equivocado”

"Mamá, papá: nací en el cuerpo equivocado"

“Mamá, papá: nací en el cuerpo equivocado”

A propósito del Día Internacional del Orgullo LGBT, que se celebra el 28 de junio, conozca a Emilio, un niño transgénero que busca ser inspiración.

Apenas abrieron la puerta, Lina no dudó en asomarse: “Doctora, ¿sí?”. Ella guardaba la esperanza de que la sexoterapeuta Carolina Londoño le dijera que su hija estaba confundida. “Lina, de este consultorio salió Emilio Patiño Monsalve, no tengo ni idea de quién es Sara”, le contestó.

El 24 de abril de 2002 Lina María e Iván tuvieron mellizas, Sara y Juanita. Pasaron 2 minutos entre uno y otro alumbramiento. Al principio se supo que uno de los bebés sería niña, pero del otro se desconocía el sexo. Después se confirmó que eran 2 mujeres. Sin embargo, desde siempre Sara se sintió Emilio: “¿Por qué no tendré un cuerpo masculino?”, se cuestionaba con inocencia.

A diferencia de su hermana, las muñecas, las fiestas de 15 y los salones de belleza eran una tortura, “todas mis compañeras del Marymount soñaban con verse lindas… En cambio a mí, mientras me maquillaban, se me escurrían las lágrimas”.

Nadie entendía tanta tristeza. El silencio fue su mejor compañero y prefirió resguardarse en la escritura, la pintura, la música y el fútbol. Al principio no encontró apoyo en su familia, “pues cuando les conté que me gustaban las niñas, se cerraron y por 3 años estuve solo encontrándome a mí mismo”.

Lea también: Bandera LGTBI ondea en el cerro Nutibara

En esa búsqueda tuvo varias hipótesis. Pensó que era lesbiana, o quizá bisexual, porque veía en los hombres un referente, “quería ser como ellos”. Cuando Lina supo, casi se muere, por eso le consiguió una psicóloga.

Durante la adolescencia tuvo su primera novia. En ese entonces se autodefinía como tomboy (mujeres que muestran comportamientos masculinos) hasta que en Instagram vio que alguien había pasado de ser mujer a ser hombre, “y dije: ‘Eso soy yo’”.

El término transgénero, que hace referencia a las personas cuyas identidades de género son diferentes del sexo que se les asignó al nacer, se hizo habitual en sus búsquedas cibernéticas. Entendió que lo que sentía no era malo, así que les pidió a algunos conocidos que lo llamaran Emilio, o Milo, como hoy también le dicen en su casa.

El 18 de abril de 2018, 6 días antes de su cumpleaños y apoyado en la psicóloga del colegio, preparó una cena en el balcón y al lado de una botella de vino dejó un manual para papás con hijos trans y una carta de más de 5 páginas llenas de angustia: “Má, pá: nací en el cuerpo equivocado. No soy Sara. Soy Emilio, necesito que me ayuden”.

Le sugerimos: Comunidad LGTBI destacada en Envigado

Impulsados por el amor, Lina e Iván corrieron al cuarto, lloraron, lo abrazaron y “acordamos lo que hoy estamos viviendo”. Primero fue el corte de cabello, luego la camisa de hombre y después empezó un cambio de adentro hacia afuera.

Para entender sobre el tema la familia viajó a Cali a ver a un endocrinólogo de la Fundación Valle del Lili. Allá le hicieron los exámenes pertinentes para establecer el diagnóstico de disforia de género y brindarle acompañamiento.

Los 4 ya estaba preparados para desplazarse constantemente al Valle, pero por suerte en Medellín se toparon con la Corporación Fauds (Familiares y Amigos Unidos por la Diversidad Sexual), donde resolvieron dudas, eliminaron sus concepciones equivocadas sobre la orientación sexual y de género, aceptaron la situación y en últimas, obtuvieron paz y serenidad.

Comenzaron la reasignación hormonal con la EPS. Detrás se vinieron asuntos económicos, académicos y sociales. El Marymount, a pesar de ser solo femenino, permitió que continuara sus estudios en la institución. Le dieron todo su apoyo.

En respuesta a eso que Emilio describía en su carta como “sentirse ahogado”, la familia no se quedó de brazos cruzados, decidió empoderarse y dedicarle también unas líneas: “Somos conscientes de que vienen días difíciles, que el camino estará lleno de piedras, pantanos y espinas, pero ¿cómo no recorrerlo si al final de este camino está la verdadera plenitud de la vida?”.

No se pierda: Colegio Marymount celebra su 65.° aniversario

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

(Visited 174 times, 1 visits today)