Álvaro, el vigilante poeta de Laureles

Álvaro, el vigilante poeta de Laureles

Álvaro, el vigilante poeta de Laureles

Este vecino, que trabaja en un edificio de Laureles (Medellín), dedica su tiempo libre a escribir poemas. Conózcalo.

“Yo le compongo una poesía hasta a ese carro”, asegura Álvaro Gil, mientras que desde la portería del Edificio San Miguel y con el dedo índice señala hacia la calle… “De hecho, me demoro de 3 a 4 minutos, modestia aparte”.

En cualquier trozo de papel este hombre de 55 años de edad pone cualquier frase y el entorno se encarga de inspirarlo. No recuerda exactamente desde hace cuánto tiempo hace poemas, una década o década y media quizá, pues de un momento a otro fue que le nació escribir.

A pesar de que no es un buen lector, su gran ventaja, dice, es que es muy sentimental. “En la juventud fui vocalista de una orquesta y un trío, de hecho, si usted le pone música a alguno de mis escritos, se convierte en una canción. Siempre he estado muy conectado con los sentimientos… El amor, el despecho, la felicidad”.

Antes de trabajar como vigilante, Álvaro fue auxiliar contable en Haceb. “Ahí estuve 6 años, hasta que se me acabó el contrato y con la liquidación monté una tienda al pie de mi casa, en Belén Las Violetas”.

Sin embargo, con ese negocio duró poco, por eso apenas tuvo la oportunidad consiguió otro empleo. “Empecé haciendo un reemplazo en la portería de un edificio en Laureles, muy cerquita de este, se suponía que solamente era por 1 mes y me quedé 9 años. Después llegué a San Miguel como conserje, de 2000 a 2005, y con el nombramiento del nuevo administrador, pasé a prestar servicio de vigilancia”.

En su puesto de trabajo tiene guardados cerca de 22 cuadernos que contienen más de 4190 poesías de su autoría. Cada uno está marcado con el número de poemas que tienes escritos y firmado con su seudónimo: Eternamente. “A la hora del almuerzo me siento a leerlos porque, tengo que ser sincero, no me sé ninguno de memoria”.

La inspiración, asegura Álvaro, le llega en cualquier momento, desafortunadamente hace unos 9 meses no ha puesto a trabajar su pluma, “no sé por qué, pero desde hace rato no escribo, eso sí, hay veces en que no puedo parar”.

El gran sueño de este vecino es publicar un libro. Incluso ya tiene una novela escrita, El amor marcado y la felicidad verdadera, historia que surgió de uno de sus despechos adolescentes. “Yo se la entregué alguien que prometió ayudarme a que saliera a luz y no volvió a aparecer… Lo mismo pasó con mis poemas, los envié a una editorial bogotana, pero nunca me dieron respuesta. A mí me gustaría inmortalizar cada una de mis letras, de mis versos, que los lean, para que sean eternos”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Diciembre 12, 2019

Categoría

Gente, Laureles, Vecinos

Tags

arte, Cultura, edificio, escritura, laureles, lectura, Medellín, poesia, poeta, vigilante