Vecinos crearon un vehículo eléctrico que ahorra tiempo y dinero

Vecinos crearon un vehículo eléctrico que ahorra tiempo y dinero

Cansados de perder tiempo en los embotellamientos de la ciudad de Medellín y de contaminar la calidad del aire con vehículos convencionales, tres amigos se le midieron a ser parte del cambio en términos de movilidad creando un emprendimiento de vehículos eléctricos que promueve el transporte unipersonal.

Desde su paso por la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín), los ingenieros mecánicos Julián Berrio y Pablo Pantoja mostraron un gran interés por los vehículos eléctricos. Cuando aún eran estudiantes participaron en varias competencias para desarrollar estos prototipos e incluso, en un concurso de barcos eléctricos del año 2017 quedaron campeones a nivel internacional.

Esta misma pasión la compartía Luis Miguel Rua, un estudiante en aquel entonces de ingeniería de diseño de producto de la Universidad EAFIT, quien logró sobresalir en competencias internacionales de carros solares. Cuando Pablo realizó la práctica profesional en una empresa de movilidad de la ciudad conoció a Luis Miguel y entablaron una estrecha amistad.

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Solían quejarse de que las instituciones oficiales no brindan soluciones contundentes para mejorar la movilidad, optando por medidas como el pico y placa que parecen más bien ‘pañitos de agua tibia’ a la hora de resolver el dilema. Un día tomando cerveza entre amigos se preguntaron ¿Qué harían para mejorar el tema si ellos fueran los alcaldes? y la respuesta los impulsó a emprender con Hakuna, una alternativa que junta lo mejor de una bicicleta y una patineta.

Motivados por una crisis ambiental y el tráfico pesado que los agobiaba día a día en sus desplazamientos, comenzaron a investigar qué estaba sucediendo en el mundo alrededor de esta problemática y se encontraron con el concepto de micromovilidad, una invitación para que las personas que viven en la parte central de las ciudades se muevan en vehículos unipersonales.

Según Pantoja no tiene sentido salir siempre en el carro que es casi el equivalente a salir con la habitación a la calle, pues ocupa mucho espacio y al revisar un semáforo es usual ver que 9 de cada 10 carros llevan una sola persona. En el ejercicio de repensar estos hábitos de transporte reiteraron que con los vehículos unipersonales es posible hacer amplios recorridos en la ciudad teniendo en cuenta que las distancias en el Área Metropolitana no son tan extensas.

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La tendencia mundial indica que en algunas ciudades no permiten que ingresen vehículos grandes al centro y solo pueden movilizarse carros pequeños, bicicletas y peatones, promoviendo la lucha contra la contaminación ambiental y la fluidez del tráfico vehicular. Sin embargo, en nuestra cultura es habitual que la mayoría de gente quiera tener carro y lo ponga entre sus metas principales.

Cada año hay más población, más vehículos y las mismas calles, razón por la cual, estos vecinos de Laureles y Envigado pretenden mostrarle al público que hay una forma diferente de moverse y que es posible evitar tanto taco. Cuando a finales de marzo y principios de abril del 2020 comenzó esta idea a rondarles la cabeza, encuestaron a varias personas y descubrieron dos segmentos: los usuarios de monopatín y los de bicicleta.

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Los individuos que no deseaban comprar un monopatín argumentaban que no se sentían seguros en este medio de transporte porque su posición es incómoda, las llantas son pequeñas entonces no aguantan los enormes baches del pavimento (a diferencia de las bicicletas) y les cuesta subir colinas con facilidad. Además, los que no deseaban comprar bicicleta afirmaban que con ella no se tiene, por así decirlo, un plan b, pues cuando comienza a llover se vuelve un encarte y no se puede plegar y guardar como el monopatín.

En ese orden de ideas, la mezcla de los dos segmentos dio como resultado la innovadora Hakuna S, un modelo que se puede manejar sentado pero sin tener que pedalear y que cuenta con llantas más grandes que las de la mayoría de los monopatines. Adicionalmente, tiene frenos de disco en ambas ruedas y también se puede manejar parado como monopatín pero en una postura más cómoda. Lo mejor es que se puede doblar y meter al baúl de cualquier automóvil.

“Hay un mito sobre los vehículos eléctricos de que no suben lomas porque la mayor parte de monopatines están diseñados para ciudades planas, no obstante, Hakuna se ha puesto a prueba en lugares como la vía Las Palmas y la Loma del Esmeraldal demostrando su eficiencia y estabilidad en nuestro territorio”, indicó Pablo.

Las ventajas económicas y de tiempos son muy atractivas teniendo en cuenta que si diariamente usted gasta dos horas de transporte (una hora de ida y una hora de regreso) eso suma casi 500 horas anuales lo cual corresponde a un rango entre 20 y 21 días que se desperdician en el carro. Por lo anterior, la propuesta es tratar de que la micromovilidad se convierta en parte del estilo de vida de la ciudadanía.

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Los modelos actuales vienen en colores negro, gris y blanco, con apoya pies en madera o madera plástica que se hace a través de plástico reciclado y lo mejor, cargar el Hakuna S cuesta $300 pesos para que ande 40 kilómetros. Al mes eso equivale a $6000 pesos en la factura de luz dependiendo de las distancias recorridas, un ahorro significativo comparado con los gastos de un carro que paga gasolina, revisión técnico-mecánica, seguro, impuestos, etc.

Estos tres jóvenes emprendedores evidencian que moverse por la ciudad puede ser muy ‘parchado’, muy cool y al estilo Hakuna Matata: sin preocupaciones. Su marca inspira y demuestra que solo cambiando la forma en que uno se mueve puede ganar tiempo y dinero mientras contribuye a una mejor calidad del aire.

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Luis Miguel, Julián y Pablo sueñan con desarrollar nuevos productos, diseñar carros eléctricos y lanzar versiones alternas del Hakuna S con el que se la pasan surfeando la ciudad y disfrutando del viento en sus caras.

Por: Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Cortesía.

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