Vecinos crean ropa con 11 artesanos del Caribe colombiano

Vecinos crean ropa con 11 artesanos del Caribe colombiano

Un viaje al Parque Nacional Natural Tayrona fue suficiente para que tres amigos cambiaran de ritmo y naciera una marca de ropa basada en el trabajo artesanal.

De izquierda a derecha, Daniel Velilla y Ricardo Ocampo.

Aunque Ricardo Ocampo, Camilo Maya y Daniel Velilla estudiaron juntos en el Colegio Colombo Británico de Envigado, no fue sino hasta años más tarde que su pasión por los viajes y las aventuras los juntó en un paseo a la Sierra Nevada de Santa Marta.

Aquella travesía la vivieron muy a su manera, es decir, lenta, sin afanes, tomándose con calma cada sorbo de la experiencia y disfrutando con paciencia el estar desconectados de su entorno cercano. De ese modo nació Moua, una marca inspirada en la vida lenta de los viajes y el trabajo artesanal.

Este concepto parte de las primeras dos letras de la palabra montaña y las últimas dos de la palabra agua. La idea es reflejar la naturaleza y los viajes ligados a la historia de los artesanos, un grupo de 11 menestrales, la mayoría mujeres cabeza de familia, que plasman en cada tejido la riqueza de sus comunidades.

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Pensaron los busos y las camisetas como aquellos elementos que uno siempre empaca para irse de viaje y cuando conectaron con una asociación de artesanos oriunda de San Jacinto, Bolívar, desarrollaron un modelo de negocio que garantiza mejores pagos y trazabilidad para esta comunidad.

Telas de botellas recicladas y algodón recuperado

Camilo explica que fue todo un reto la transición a un tipo de tela amigable con el medio ambiente, pues al no ser tan común encontrar esos insumos en el mercado en ocasiones se ve directamente afectado el proceso de producción, “sabiendo lo contaminante que es la industria de la moda comenzamos a utilizar telas hechas en parte por algodón reutilizado y botellas recicladas”.

El salto para tener materiales responsables con el planeta tierra siempre fue parte de su discurso, pues según Ricardo, con la moda pasa algo particular y es que al común de las personas solo les importa que una prenda luzca bonita, no su origen, por lo cual es complejo encontrar el equilibrio entre lo socialmente viable y el diseño estético.

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La sostenibilidad social de los artesanos

Daniel asegura que los artesanos son el corazón de Moua y por lo mismo ellos promueven prácticas de comercio justo, elevando su pago promedio en un 50% y fomentando que cada uno firme el producto que tejió para hacerle seguimiento a las etapas de comercialización.

Un artesano puede tardarse entre 30 y 40 minutos tejiendo el bolsillo de una camiseta o incluso entre 6 u 8 horas confeccionando el cordón de un buso, un rango de tiempo que no puede competir con la velocidad de la industria convencional porque le apuesta a la paciencia con la cual se elabora cada prenda.

Camilo Maya.

“Tenemos un impacto social en ellos al reconocer la importancia de un trabajo que mayormente es subvalorado, entonces el propósito es que ellos encuentren una forma de escalar y sustentar sus propios negocios porque no trabajan exclusivamente para nosotros”, afirma Velilla.

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La labor artesanal de esta región situada al norte del país conlleva muchos matices, incluso, poseen unas hamacas que expresan la tradición textil de la cultura Zenú catalogadas como denominación de origen. Sin embargo, a esta industria creativa la caracterizan los altibajos, meses muy buenos y otros no tanto.

Por lo anterior, Moua les facilita a estos 11 artesanos un ingreso un poco más predecible y por consiguiente elevar su calidad de vida.

Estos tres amigos de colegio no olvidan lo difícil que fue sostener el emprendimiento durante la pandemia por covid-19, pues a los cuatro meses de vender la primera camiseta cerraron todo. Levantarse y mantenerse hasta ahora no habría sido posible sin el apoyo del público que ha depositado un voto de confianza en ellos.

Su estilo de ropa básica, fresca y perfecta para usar en cualquier momento del día sigue rodando en las maletas de los viajeros frecuentes. Mientras tanto, ellos resaltan el valor de lo que es hecho a mano y el talento y disciplina de 11 artesanos del Caribe colombiano.

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Por Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos Edwin Bustamante.

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