El cielo y el suelo se pintan de naranja

El cielo y el suelo se pintan de naranja

Por esta época es normal ver árboles, aceras y calles del valle del Aburrá cubiertos de flores. Conozca a la especie responsable de estos paisajes de ensueño.

 

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Aunque hoy en día, por efectos del cambio climático, es impredecible saber los meses exactos en que el cámbulo se viste de naranja, en febrero, marzo, agosto, septiembre o después de una larga temporada de sequía las orillas del río Medellín, parte de la carrera 70, las afueras Aeroparque Juan Pablo II y los alrededores de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot adornan sus suelos y sus aires con racimos de flores carnosas que no solo alimentan los suelos, sino que también embellecen la ciudad.

Según nos contó Julián Monsalve, magister en Diseño de Paisaje, el nombre científico del árbol, que por estos días entapeta las calles y aceras de Medellín, es Erythrina poeppigiana.

En condiciones óptimas (áreas espaciosas, una altitud de 0 a 1500 sobre nivel del mar y plena exposición solar) este individuo arbóreo nativo de América tropical alcanza los 35 metros de altura, altura similar a la de un edificio de 11 pisos, mientras que su copa mide 10 m de diámetro.

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“Por eso tradicionalmente ha sido sembrado y utilizado para el cultivo de café de sombra”. El cámbulo es caducifolio, es decir, pierde sus hojas durante una época del año, temporada que coincide con su floración. Lo que lo hace aún más llamativo.

Pero no solo se trata de belleza, “esta condición los convierte en árboles muy buenos para recuperar el suelo, ya que todo ese follaje que cae es un excelente fijador de nitrógeno”.

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Sin embargo, muy pocas personas conocen, reconocen y prefieren a este árbol, pues según el experto, suelen confundirlo por el color de su floración con el tulipán africano (o miona), una especie introducida que requiere menos cuidados, tiene una capacidad de adaptación más alta y compite directamente con el cámbulo por polinizadores, que muchas veces resultan intoxicados y ahogados con el mucílago que producen sus flores.

Aunque tienen en común el color naranja, la Erythrina poeppigiana se caracteriza por no portar hojas en su época de floración, producir frutos similares a las vainas de frijol y tener flores más menudas.

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FOTOS: Jaime Pérez
POR Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

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