Con ‘cebolludos’ y crispetas, estos personajes de Envigado la luchan en la cuarentena

Con 'cebolludos' y crispetas, estos personajes de Envigado la luchan en la cuarentena

Con ‘cebolludos’ y crispetas, estos personajes de Envigado la luchan en la cuarentena

Rubén Darío Medina y Lucía Padilla son de esos personajes que todo Envigado conoce. El primero, famoso por sus perritos ‘cebolludos’; la otra, reconocida por las crispetas “más sabrosas del mundo”. Ahora, ellos le hacen frente al coronavirus a punta de domicilios.

Rubén Darío Medina y sus ‘cebolludos’. Fotos: archivo.

En 1970, José Domingo Medina se instaló con su carrito de perros calientes en todo el parque de Envigado.

Fue adquiriendo reconocimiento, gracias al toque mágico de sus productos: tomate y cebolla. Los llamados ‘cebolludos’, que costaban solo un peso, ya eran patrimonio en el municipio.

Desafortunadamente, este querido personaje murió el 1976, pero su hijo, Rubén Darío Medina, tomó las riendas del negocio. Hoy en día, los ‘cebolludos’ siguen con la misma popularidad, a 3 mil pesos, y por esta época de cuarentena, a domicilio.

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“Hay que enfrentar la realidad tan dura. Esta cuarentena no la esperábamos, pero la gente ha sido muy querida conmigo. Comencé con los domicilios y eso se regó por redes sociales”, comenta Rubén Darío.

Este comerciante espera que pronto pase todo esta crisis por el coronavirus (covid-19) y así regresar a la calle con su puesto de perros, ubicado normalmente en la 37 sur, a un costado de la plaza de mercado.

Los domicilios de ‘cebolludos’ pueden pedirlos en el número 300 600 38 03, desde las 12 del mediodía hasta las 7 de la noche.

Y también hace 50 años que los envigadeños reconocen a la familia Padilla, tradicionales con las famosas crispetas ‘La delicia envigadeña’, liderada hoy por Lucía Padilla, otro personaje infaltable en el ambiente diario de este municipio.

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Por la crisis, hoy los domicilios son su opción de vida. “Comenzamos hace poco con los domicilios y la gente ha respondido muy bien. Yo vivo muy agradecida con estas personas porque se convierten en familia de uno… Envigado y nosotros somos una sola familia”, dice Lucía.

Fue don Argemiro Padilla, su padre, quien comenzó con la tradición en 1970, al lado de la Iglesia Santa Gertrudis (parque principal). Muy seguramente era llave del genio de los ‘cebolludos’.

“Mi papá está vivo y sigue al mando de este negocio. Él supervisa que todo salga a la perfección”, agrega Lucía, quien hoy se ubica con su puesto de crispetas detrás del colegio Restrepo Molina.

Para el domicilio de las crispetas puede comunicarse al 311 713 47 19.

Crispetas y ‘cebolludos’, patrimonios de Envigado que, a pesar de la cuarentena, no paran de trabajar y de complacer a la gente de su querido municipio.

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Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co