Juan Esteban pasó de ser ganadero a un superhéroe para los animales

Dejó de ser ganadero y creó un santuario para animales en Antioquia

Juan Esteban pasó de ser ganadero a un superhéroe para los animales

Era ganadero y vivía del negocio de los cárnicos. Subía a sus animales a grandes camiones que los conducían directo al matadero… así, sin filtros. Esa era la rutina de Juan Esteban Builes, un vecino de la Milla de Oro en Medellín, a quien le cambió radicalmente la vida, gracias a una anécdota que él nos cuenta con el pecho cargado de alegría.

Fotos: cortesía

Una señal de amor

Este vecino de El Poblado creció viendo como su padre y abuelo vivían de la ganadería, una actividad que ha venido de generación en generación en esta familia. Creyó que no había más opciones y, por cumplir con la tradición, Juan Esteban siguió en dicha industria.

“Estudié Industrias pecuarias en La Salle, en donde me acabé de preparar para este tema que ya venía de tiempo atrás en mi familia. En 1997 muere mi papá y yo sigo con el negocio de la cría, la ceba y la lechería”, comenta Juan.

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Sin embargo, esta profesión le generó un conflicto personal del que no sabía cómo aliviarse. “Amo a los animales de compañía, mal llamados mascotas, y por eso entré en esa encrucijada tan terrible. Me hacía el loco y continué con la ganadería durante 15 años. Compramos una finca en Fredonia donde continuamos con la ceba de confinamiento (actividad de engorde en bovinos)”.

A este vecino le tocaba visitar los mataderos, cuya descripción no se le sale de la mente: “Creo que es lo más cercano a lo que la gente conoce como infierno. Yo no era capaz de estar mucho tiempo allí viendo cómo sufrían estos animales ni de ver cuando los subían en los camiones porque me daba cargo de conciencia”.

Cierto día, en una feria de ganado en Medellín, Juan Esteban tenía la intención de comprar algunos terneros para llevarlos a esta finca ganadera. “En un momento se me acercó un ternerito a lamerme la mano. Me pareció muy curioso y lo escogí para llevármelo. Mi hijo, que en ese entonces tenía 6 años, hizo una tremenda conexión con este animalito, el mismo que fue creciendo y convirtiéndose en un novillo de casi 1.000 kilos. Era un animal gigante, pero muy noble, con el que formamos una gran amistad. Mi hijo lo bautizó como ‘Osito’”. Pero el inesperado día llegó.

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Este ganadero debía cumplir con su labor y mandar a ‘Osito’ al matadero. “Cuando estaba preparando todo, mi hijo escuchó la palabra ‘matadero’. Fue ahí cuando me abordó y me dijo: ‘Papá ¿vas a mandar a ‘Osito’ al matadero? Recuerda que él es nuestro amigo’. Yo me quedé callado sin saber qué decirle”.

El sentimiento de culpa lo invadió y de un día para otro quiso dejar atrás su profesión de ganadero. “Hablé con mi esposa y le expresé mi sentimiento. Quise convertirme en una persona vegana, alejada de esta actividad tan terrible… y así fue. No volví a comer carne ni a dedicarme a la ganadería”.

Su finca en Fredonia se convirtió, entonces, en un santuario de animales rescatados. “Ya la gente conocía mi labor y algún día me llevaron un armadillo bebé. A la mamá la habían matado en una cacería y él quedó muy herido. Lo bauticé como ‘Goyo’, no sé por qué se me vino ese nombre a la cabeza.

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Tristemente, el armadillo murió a los tres días, hecho que me llevó a hacerle una promesa a ‘Goyo’: ‘Seré la voz de los animales que necesitan de nuestra ayuda’. Ahí nació este santuario llamado ‘La voz de Goyo’”.  Hasta el momento, este lugar en Fredonia tiene más de 250 animales de diferentes especies, en el que reciben todos los cuidados por parte de varios empleados y personas que le ayudan a Juan Esteban para el mantenimiento de este lugar.

 

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“Es duro mantener un espacio tan grande, pero la satisfacción en mi vida es enorme. Por eso, durante el año realizamos eventos, también de comida vegana, para sostener el santuario. Además, la gente ha sido muy generosa y hace donaciones de alimentos para que ‘La voz de Goyo’ siga viva”.  Juan Esteban continúa con esta bonita labor y asegura que no se arrepiente en lo más mínimo de su estilo de vida.

Asimismo, va viendo cómo cientos de personas también van adoptando la filosofía vegana y se unen a este proyecto que lidera el vecino. Puede conocer más de este trabajo en la cuenta de Instagram @lavozdegoyo y enterarse de cómo puede formar parte de este santuario… aquel que se convirtió en la voz de nuestros más fieles amigos.

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Por: Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co