Belén cuenta con una nueva reserva natural

El mundo natural que esconde el club El Rodeo

Belén cuenta con una nueva reserva natural

Por su preservación de especies y el cuidado de los ecosistemas, el Club El Rodeo recibió este galardón por parte de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Los habitantes de Belén (Medellín) tienen una reserva natural dentro de su comuna, se trata de las más de 55 hectáreas del Club El Rodeo, las cuales recibieron este distintivo por manejar principios de sustentabilidad y lograr la preservación de 6.402 m2 que componen los árboles, jardines, lagos, aves y especies menores que habitan en este territorio.

Luis Guillermo Marín, gerente general del club campestre El Rodeo, aseguró que “siempre hubo un interés de desarrollo comercial del predio por parte de los constructores, es una presión fuerte porque el dinero puede cautivar a algunos accionistas, sin embargo, nos asesoramos y determinamos que para conservar el predio era necesario que se convirtiera en una reserva natural”.

Si bien el predio continúa con una gobernanza privada, se debe cuidar bajo unos parámetros normativos para su conservación, adicionalmente de mejorar el estado de los ecosistemas presentes. Para los vecinos de Belén garantiza un beneficio frente a la preservación de un sector verde para el sector que captura más cantidad de CO2 y genera más cantidad de oxígeno.

El bosque bajo montano es el ecosistema natural que se encuentra en esta área; al ser declarada reserva natural no habrá ninguna actividad humana que modifique o deteriore las hectáreas.

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Marín explicó que “en otras partes del club se realizarán actividades de sostenibilidad general, es decir, recuperar espacios que se encuentran invadidos con especies exóticas, y hacer siembras con especies nativas, de manera que sea un hábitat más amigable para la fauna que vive en el lugar”.

Desde el 2016 comenzaron a realizar estudios e inventarios sobre las especies de animales y plantas que se podían encontrar en estos terrenos, en el 2018 comenzaron a trabajar para que el terreno se convirtiera en una reserva natural. “El Ministerio del Medio Ambiente realizó varias visitas evaluando la protección y mantenimiento del bosque, luego recibimos la notificación por parte de Parques Nacionales Naturales de Colombia que acreditaba al club como reserva natural”, explicó el gerente.

Para empleados como Carlos Idárraga, coordinador para el cuidado del campo, hace 32 años, “es una emoción muy grande obtener este reconocimiento, para nosotros es un orgullo aportar al mejoramiento de la calidad del aire y el cuidado del medio ambiente, no debemos olvidarnos de nuestros bosques, así estemos en una ciudad, no todo puede ser cemento”.

El cuidado y mantenimiento que realizan 18 personas a árboles, pastos y lagos artificiales, que conforman el campo de golf son hábitat para algunas especies como patos, guacamayas, loros, búhos, iguanas, ardillas, zorroperros, zarigüeyas, comadrejas, tortugas, entre otros. En total hay presencia de 69 clases de aves que encuentran un hogar en esta reserva.

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Idárraga, quien además es vecino de Belén, manifiesta con orgullo que “mi lugar de trabajo me hace olvidarme de los problemas, es una vista envidiable, estar rodeado de la naturaleza, protegerla y aprender de ella, se vive con armonía en este lugar, los usuarios vienen a relajarse y salir del ambiente de ciudad”.

En este lugar existen 105 especies arbóreas distribuidas en 40 familias botánicas, algunas de ellas como piñones de oreja, samanes, carboreros, falsos laureles, guayacanes, eucaliptos, napales, cascos de vaca, guayabos, palmas, entre otras variedades que fueron citadas bibliográficamente como oferentes de alimento y estancia para aves locales y migratorias.

Dentro de la normatividad de las reservas naturales se permite las prácticas deportivas y ecoturísticas, según Luis Guillermo Marín “no existirá un perjuicio para el desarrollo de las actividades tradicionales que tiene el club como la práctica de golf y otros deportes, luego de esta mención, es posible que algunas prácticas que generen contaminación, no se puedan realizar”.

Además el gerente añadió que “las puertas del club no van a estar abiertas para cualquier persona como si fuera un parque público puesto que se podría generar un deterioro del espacio y no contamos con la logística para permitirlo, sin embargo permitimos actividades académicas y algunas prácticas deportivas donde los vecinos pueden ser tenidos en cuenta”.

Para Lucía Estrada, visitante del club, “esta área siempre ha sido un pulmón verde para la ciudad, lo que cambia es que ahora se debe tener presente su cuidado y mantenimiento, quienes venimos al club estaremos fascinados por participar en campañas de preservación”.

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Por Alexis Carrillo
alexisc@gente.com.co