La Camerata cerró, pero no será para siempre

Luego de 40 años La Camerata cerró, pero no para siempre

La Camerata cerró, pero no será para siempre

Después de 40 años Mauricio cerró las puertas de La Camerata, pero le dio alas a su otro negocio. Este vecino de Laureles (Medellín) todos los días piensa en cómo complacer a sus clientes.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Seguridad e higiene primero

Una publicación compartida por ORANGE C.E. (@orange.ce) el

Infórmese: ¿Hoteles de Laureles que hospedan a pacientes con coronavirus están cumpliendo las normas?

A penas alcanza a pronunciar 2 palabras cuando ya está lanzando un saludo. Hace muecas, señala con el dedo índice, sonríe. Retoma la conversación y otro vecino lo interrumpe: “Mauro ¿Bien o no?”.

Aunque lleva media década en el barrio, Mauricio Jaramillo parece que hubiera vivido en Carlos E. Restrepo toda la vida.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por ORANGE C.E. (@orange.ce) el

Este hombre de 49 años, irreverente, amable y conversador, es el mayor atractivo de su negocio, por eso si él no está Orange no abre. De hecho, al inicio de la cuarentena, cerró la cocina de su negocio durante un mes.

Se fue para Jardín (Antioquia) a compartir tiempo con su mamá y cuando volvió hizo lo que siempre ha hecho: en las crisis encontrar nuevas oportunidades.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Nada mi gran amor nunca falla ni fallara

Una publicación compartida por ORANGE C.E. (@orange.ce) el

Lea también: Sabor Sabanero se reinventó con las “Chirinatas”

“A pesar de todo, esto para mí ha sido una bendición. Es que a los retos hay que sacarles plata, y eso es lo que hago todos los días, pensar qué puedo hacer para que mis clientes me sigan comprado”.

Un comerciante nato

Luego de perder 3 materias en primero de bachillerato, los papás de Mauricio, el único hombre de 4 hijos, lo mandaron a hacer plata.

No había pasado la adolescencia cuando ya estaba en El Hueco cargando cajas. Allá mismo, manejó carro, administró un almacén y hasta se fue para China a comprar mercancía.

Le interesa: Medellín tendrá ley seca los fines de semana y toque de queda durante los puentes festivos

Sin embargo, hace 5 años, se cansó del trajín del Centro de Medellín y en Carlos E. encontró un local que había tenido 8 administradores y todos terminaron quebrados: “Este es el mío”.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por ORANGE C.E. (@orange.ce) el

Lo compró y llevó una médium para que sacara las energías ocultas del negocio, ya el resto, dice, era brindarle a la gente una buena atención. “El primer día vendimos 9 almuerzos y el último despacho que recuerdo es de 95”.

Además de vender comida, pizzas y licor, Mauricio se enfocó compartir experiencias de vida, por eso se sienta en las mesas con sus clientes a contarles sus historias y a escuchar las de ellos.

“No soy cervecero pero tengo un amigo que hace unas artesanales y juntos creamos la marca Perro Bravo, que tiene 5 cervezas, entre ellas La Linda, que es un homenaje en vida para mi mamá. Esas solo se venden en Orange y en Jardín (Antioquia)”.

No se pierda: ¿Se están cumpliendo las normas de bioseguridad en las rutas de buses de Laureles?

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Las artesanales

Una publicación compartida por ORANGE C.E. (@orange.ce) el

Adiós a La Camerata

Hace 3 años su novia le hizo comprar La Camerata. El ambiente bohemio, la música en vivo y el karaoke, las tertulias y disertaciones sobre arte y literatura la enamoraron.

Desde 1979, que abrió sus puertas, pasaron infinidad de clientes y generaciones. Sin embargo, con la energía de Mauricio, el lugar pasó de producir $ 100.000 en un fin de semana a vender $ 5.000.000 en un día.

“Se mantenía repleto”, pero con la llegada de la covid – 19 las luces y la música del bar se apagaron. “El dueño del local me lo pidió para montar una ferretería. El 12 de junio le entregué las llaves”.

Además: Antiguo mural fue rescatado en las obras del intercambio de Colombia con la 80

Por suerte, este vecino alcanzó a registrar la marca, “esto es más que un espacio, es una congregación de amigos que crean de acuerdo a sus conocimientos. Aquel sabe de arte, aquel toca trompeta, aquel escribe y ahí nace algo… Una especie de parranda vallenata, pero en el sur de Italia”.

Al desocupar el negocio sacó varios tesoros, entre ellos 6 cuadros de Rangel. Con eso y el nombre piensa trasladar a La Camerata para Jardín y promete preservar su esencia.

En un par de semanas, el aviso de Orange también desaparecerá. “Se va a llamar La Camerata, pero va a seguir siendo un restaurante – bar”.

Importante: Comerciantes de Laureles, preocupados por pago de penalidad para entregar locales

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co