En Belén hay una casa donde supuestamente ocurren hechos paranormales

En Belén hay una casa donde supuestamente ocurren hechos paranormales

En Belén hay una casa donde supuestamente ocurren hechos paranormales

Hay lugares de nuestros barrios donde aseguran que pasan hechos paranormales; esta casa en Belén (Medellín) es uno de ellos.

“Mi mamá me contó que cuando estaba más pequeña me despertaba en la madrugada gritando y señalando el clóset de mi pieza, veía un señor de ojos rojos. Luego de varias limpiezas espirituales, nos dijeron que era un demonio”.

Así comienza su relato María Alejandra González Vargas, vecina de Laureles que vivió en esta casa durante 18 años, una vivienda ubicada por toda la carrera 76, cerca de la bomba de Los Almendros, donde asegura que pasaban hechos sin explicación, que más de una vez la hicieron esconderse bajo las cobijas.

“Mi abuela compró esta casa cuando mi mamá tenía 2 años de edad. Desde que yo estaba pequeña las escuchaba decir que en la casa se sentían cosas extrañas, como que algo le tocaba la espalda a mi abuela o que se caían objetos de la mesa, nunca le presté atención hasta que las presencié yo”, cuenta González.

En la casa, compuesta por 5 habitaciones, contando la del servicio en el piso de abajo, una sala, 2 comedores, la cocina y 4 baños, según el relato, pasan cosas extrañas sin alguna razón lógica.

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“Constantemente pasaba que sentíamos como en uno de los baños de arriba, en la madrugada, abrían la ducha, pero cuando íbamos a observar, todos estaban durmiendo. Asimismo escuchábamos cuando abrían los gabinetes de la cocina, movían las ollas, las tiraban al suelo y volvían a cerrarlos, nuevamente nadie era responsable, era tenebroso”, asegura la mujer.

Para Marcela Saldarriaga, una prima que iba a la casa de visita, el lugar tenía energías extrañas, “una vez escuché que abrieron la puerta de la casa y estaban taconeando, sin embargo horas después apareció mi tía, ni siquiera estaba en tacones, sino en tenis”.

Alejandra mueve las manos, suspira y pregunta: “¿Se acuerdan del juego del duendecito?, el juego para hacer preguntas a un supuesto duende, mediante monedas o un borrador… Yo una vez en la escuela lo jugué como cualquier niño y no cerré el juego, no me dejó salir, al preguntarle que sí podía salir del juego, el borrador caía en no, entonces no lo cerré, desde ahí empezaron a pasarme cosas extrañas a mí”.

“Prendían y apagaban la lámpara de mi habitación. Yo tenía un tocador en el que guardaba chulos y otros objetos, lo sacudían muy fuerte y me escondían las cosas que dejaba encima de la cama”, señaló González.

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La familia Vargas siempre ha sido espiritual y católica, explica Alejandra, “es por eso que a mi mamá le recomendaron buscar un sacerdote del barrio que hacía unas limpiezas de energías y rezos, es un ritual religioso nada pagano. La primera que pasé fui yo porque estaba con mi madre y mi hermana, además del padre estaba un presunto canalizador de energías que se manifestaba; el sacerdote puso la mano en mi cabeza y comenzó a recitar una oración, en ese momento el receptor gritó: ‘No quiero hacer tareas’, igual que como hace unos días, yo le había dicho eso a mi mamá, supuestamente dormida o sonámbula”.

Hace 3 años la abuela de Alejandra decidió vender la casa, para irse a vivir a apartamentos más pequeños, sin embargo ella asegura que aunque los sustos ya no son tan frecuentes, a veces sigue escuchando ruidos extraños.

Actualmente la casa funciona como un centro veterinario y la dueña ha manifestado que las trabajadoras de la noche dicen que se caen los objetos del aseo por sí solos, un misterio que hasta ahora nadie ha podido resolver.

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Por Alexis Carrillo
alexisc@gente.com.co

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