En una unidad de Belén crearon una biblioteca para los vecinos

En una unidad de Belén crearon una biblioteca para los vecinos

En una unidad de Belén crearon una biblioteca para los vecinos

Una residente de Belén creó este espacio con el fin de incentivar la lectura en los habitantes de su unidad residencial. Conozca esta iniciativa.

Desde hace 6 meses Gloria Luz Orozco y su hija crearon un espacio para que los habitantes de la unidad residencial Tierralta 1 disfrutaran y se entretuvieran con las historias de los libros, dejados en un pequeño escaparate, ubicado en una zona común de la urbanización. La única condición para llevarse alguno es gozárselo y luego devolverlo, para que otro vecino pueda leerlo.

“En mi casa somos muy amantes de los libros, sobre todo mi hija; ella es médica y le gusta mucho leer. La idea surgió de la nada, estábamos organizando unos libros cuando dije que sería bueno tener una biblioteca de la confianza en la unidad; mi hija me apoyó y decidimos crearla”.

La vecina que lleva 19 años viviendo en esta unidad consiguió un mueble para guardar el material, junto a una pancarta alusiva con el mensaje: “Libros, sin barreras ni fronteras”. Sin embargo, recibió una notificación por parte de la administración del conjunto residencial para que la retirara.

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“Los vecinos se inquietaron, miraban los libros que había, empezaron a prestar, algunos me felicitaron por la iniciativa y otros me pedían los títulos de algún libro o literatura de algún género. Todo iba bien hasta que la administración de la urbanización me solicitó retirar la pancarta porque no es permitido colocar ningún tipo de información”, explicó Gloria.

Fue un desconcierto total para ella recibir la notificación para que quitara el aviso. “Yo no estaba publicitando, ni vendiendo nada, es por eso que envié un comunicado a cada uno de los apartamentos para que conocieran el proyecto”, dijo la vecina.

Gloria Orozco aseguró que su único objetivo es incentivar la lectura y que los vecinos aprovechen el tiempo. En su colección tiene más de 450 libros que va rotando periódicamente para actualizar el pequeño mueble que está situado en una esquina de Tierralta.

“Muchos me dijeron que no quitara la pancarta porque no le estamos haciendo daño a nadie, por el contrario, solo es para informar sobre el puesto de la biblioteca de la confianza. Desafortunadamente una vecina se quejó porque pusimos el letrero sin autorización y nuevamente lo hicieron retirar”.

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A esta mujer, que anteriormente tuvo una empresa de pulpas de fruta y ahora es ama de casa, le apasiona la lectura, por eso se animó a compartir su colección personal de libros con sus vecinos y lo único que espera a cambio es su sonrisa y la satisfacción por haberlo leído.

“Tenemos todo tipo de literatura y otros libros más técnicos en estudios de medicina o filosofía. Algunos fueron donados o regalados, pero la mayoría son de mi hija y míos. Los vecinos me piden libros de terror y me ha tocado buscar libros de Edgar Allan Poe o Stephen King”.

Para acceder al material, los vecinos de Tierralta van al rincón, revisan los títulos y toman un libro por el tiempo que deseen, no hay policía vigilando cuáles son los que se llevan. Las personas solo se registran, mientras que la vecina espera que los devuelvan para ubicarlos nuevamente en el mueble y así otros puedan disfrutarlo.

“Si los libros no regresan, es una lástima, pero nadie los va reclamar. Cada persona debe ser responsable y compartir el conocimiento o entretenimiento que le generan los libros con los demás vecinos”, dijo Orozco.

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Por su parte, Héctor Montoya, morador de Tierralta, expresó que “el proyecto me parece maravilloso porque incentivan espacios culturales y literarios sin salir de nuestro hogar. Aunque no soy el mejor lector, conozco a varios vecinos a los que les gusta la lectura, es su pasatiempo, deberían aplicarlos en otras unidades residenciales”.

Sin embargo, la administración de Tierralta 1 (aunque no se opone al proyecto de incentivar la lectura) hizo retirar la pancarta que inicialmente puso Gloria Orozco para indicar el lugar de los libros. En la notificación citaron el artículo 17 de las obligaciones de los propietarios, numeral 12, el cual manifiesta que no está permitido “colocar ropas, alfombras, letreros, avisos u otros elementos similares en las paredes externas, puertas, ventanas o áreas de uso común”.

Gloria quiere continuar con su proyecto sin problemas y espera que otras unidades Belén lo repliquen. Por esta razón quitó la pancarta y diseñó un letrero más pequeño para evitar problemas con la administración del lugar.

Potenciar actividades culturales
Consultamos la situación con Alfonso Álvarez López, director ejecutivo de Asurbe, y manifestó que “las zonas comunes son administradas e individualmente no se deben usar sin una previa autorización para la realización de eventos”.

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Además dijo que “a veces nos sorprende cuando un propietario aporta una idea de bienestar y esta no es apoyada, pues dentro de la visión de cultura de propiedades horizontales felices las promovemos, porque son formas de buscar la participación de los residentes, por ejemplo, este tipo de actividades que fomentan la lectura”.

Más allá del reglamento de la propiedad, la biblioteca no se debería instaurar en áreas de circulación o puntos de emergencia frente a los planes de riesgos.

Asimismo, Álvarez indicó “que se deben propiciar espacios para el desarrollo de este tipo de actividades culturales, lo más importante es el apoyo de la administración para hacerlo. Podría ser una concertación entre la comunidad, el consejo y la administración”.

Frente a la pancarta, el director de Asurbe explicó que “si el anuncio está sobre el balcón o la ventana, sin afectar la fachada, no hay ninguna dificultad. El problema es cuando se usan zonas comunes, pues deben autorizar el espacio. Creo que para el uso de esta biblioteca deberían usar las carteleras para dar a conocer los libros”.

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Por Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co