Así funciona la primera Biblioteca Libre de Envigado

Así funciona la primera Biblioteca Libre de Envigado

La Pequeña Biblioteca Libre de Envigado nació el 6 de noviembre de 2021 para que los vecinos del barrio La Paz compartan el amor por la lectura y transformen sus imaginarios culturales.

Caminando por las calles de Seattle, Estados Unidos, la colombiana Leidy Ruiz observó una caja de madera que se erguía en el jardín delantero de una casa con una puerta de vidrio que dejaba ver al interior varios libros. En aquel momento ella no sabía de qué se trataba esta estructura semejante a un buzón de correo pero diseñado con tal detalle que parecía algo más complejo.

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Logró ver más cajas en otras zonas de la ciudad avivando aún más su curiosidad, pero no fue sino hasta unos meses después en la ciudad de Sacramento, California, que por fin descubrió que se trataban de unas pequeñas bibliotecas libres. Una iniciativa de la organización Little Free Library fundada en el año 2009 en Estados Unidos, que consiste en un intercambio de libros bajo el concepto “toma un libro, deja un libro”.

La idea es proporcionar el acceso a libros las 24 horas del día y los 7 días de la semana de manera gratuita, fomentando la creación de estas pequeñas bibliotecas comunitarias, urbanas, nativas y rurales en donde la red (LFL) educa y guía a los administradores voluntarios para establecer el modelo en sus comunidades. Justamente eso fue lo que animó a Leidy a desarrollar el proyecto, “caminar por los barrios y ver cajitas llenas de libros fue una experiencia que me impactó positivamente, entonces decidí replicarla en Colombia, específicamente en Envigado”.

Fue así como en conjunto con Natasha Valencia y Santiago Isaza, dos vecinos de la Ciudad Señorial, escogieron el barrio La Paz para implementar la primera pequeña biblioteca libre del Valle de Aburrá. Según el mapa de bibliotecas de (LFL) en Colombia existen 10 pequeñas bibliotecas libres, 6 de ellas están situadas en Ciudad Bolívar – Antioquia, 1 en Coyaima – Tolima, 1 en Palmira – Valle del Cauca, 1 en Cali y una más perteneciente a esta historia en Envigado.

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Natasha Valencia (izq.) y Leidy Ruiz (der.)

Estos tres jóvenes voluntarios de la biblioteca se han encargado de recoger las donaciones de los libros, construir la estructura, socializar el proyecto en el vecindario y garantizar su mantenimiento. El pasado sábado 6 de noviembre tuvieron la inauguración con un intercambio de libros en donde cada asistente llevó un ejemplar para cambiarlo por otro y al mismo tiempo compartieron cuáles fueron sus motivos para seleccionar dicha obra literaria.

Carlos Ciro, vecino del sector Loma del Barro y amante de los libros, llevó el clásico Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll para que más personas se sumerjan en esta aventura que no puede faltar en la literatura universal. Igualmente, este vecino tomó Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, con la intención de profundizar en una de las novelas más exitosas de todos los tiempos.

Carlos Ciro, usuario de la Pequeña Biblioteca Libre de Envigado.

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Este experimento cultural se presenta como la excusa perfecta para incentivar una transformación en el imaginario que existe sobre la confianza, así lo describen sus promotores quienes buscan invitar a pensar de una manera más colaborativa en pro de compartir lecturas y evitar que las estanterías de las casas continúen acumulando polvo con libros atiborrados que no están siendo usados, “un libro es la oportunidad de acceder a un mundo nuevo, entonces de algún modo buscamos que estos textos empiecen a circular y ver qué pasa con las personas a las que pueden impactar”, señaló Ruiz.

Otro objetivo fundamental es que los vecinos se apropien del espacio, que sepan que nadie los va a estar vigilando para anotar quién tomó un libro o quién lo devolvió, porque precisamente por eso es una biblioteca libre, porque lo ideal es que la ciudadanía haga un uso adecuado del proyecto. Adicionalmente, esto le ayuda a la comunidad a conocerse entre sí, puesto que muchas veces no se sabe quién vive al lado y el barrio La Paz se presta para que sus habitantes creen esa sinergia.

Por lo anterior, los tres voluntarios consideraron que dicho sector era el apropiado para poner la biblioteca, en vista de que tiene muy cerca instituciones educativas como el Colegio La Paz y la dirección donde está situada (Cra. 42 CC # 45 sur 31) es un punto estratégico por su alto tránsito de personas. Se estima que existen más de 100.000 bibliotecas libres en todo el mundo con gran cobertura en varios países, incluso muchas de ellas vienen en diferentes tamaños y formas pero en general estas cajitas son ubicadas en el patio frontal de las casas.

Cualquier persona puede poner una pequeña biblioteca, solo debe armarla siguiendo las recomendaciones de (LFL) o comprarla, porque también está la opción de adquirirla finalizada y ubicarla en un parque o una esquina de utilidad. En el caso de esta biblioteca de Envigado sus voluntarios pagaron el registro y oficializaron su apertura haciendo la salvedad de que no está permitido hacer intercambios monetarios por estas obras o cualquier otro método de comercialización.

Aunque no está definido un tipo de libro específico que la gente deba compartir, lo normal es que se trate de temas que le puedan interesar a cualquiera, no libros demasiado especializados y con un lenguaje muy técnico, si no textos que logren conectarse con lo que sucede en el mundo e incluso libros para niños de toda clase de edades.

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Parte de la magia de tomar un libro que tiene un recorrido con otros lectores es justamente valorar que no huele a nuevo y recién salido de la librería, si no que carga consigo la marca del uso y la posibilidad de transmitir una serie de nuevas ideas para que el lector incorpore en su vida, “con esta iniciativa que el libro esté algo gastado no es un defecto si no que por el contrario, es la huella de la conexión que esa obra hizo con alguien”, afirmó Leidy.

En ese orden de ideas, para estas piezas el valor incrementa en la medida en que son compartidos y no al revés, conservándose impecables. Natasha recordó que los textos pueden reutilizarse como forma de cuidar el planeta, pues se sabe que para hacer un libro se requieren las hojas de los árboles entre otros recursos naturales, pero con la biblioteca se le retribuye una cuota a la madre naturaleza.

Para estos voluntarios es gratificante ver la respuesta de las personas que donan libros o que al caminar por el barrio les llama la atención la cajita y se animan a explorar qué hay adentro. Muchas veces le sucedió a Leidy que mientras atravesaba cualquier tipo de situación durante su estancia en Estados Unidos en el año 2019, por casualidad se encontraba un libro que curiosamente tenía que ver con el tema, dándole pie a reiterar que los libros además de ser grandes amigos, son grandes maestros.

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Con la ilusión de que este proyecto funcione y puedan seguir generando múltiples conexiones al instalar más bibliotecas libres en diferentes partes de la ciudad, los tres voluntarios no paran de contagiar la creatividad y el amor por la lectura a los vecinos del barrio La Paz, teniendo en cuenta que leer nos enseña a desarrollar un pensamiento crítico y a ser más libres porque la educación es una herramienta que al integrar a más personas puede crear mejores comunidades y grandes sociedades.

Por: Michelle Acevedo Vélez
michellea@gente.com.co

Fotos: Carlos Velásquez

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