Las abejas tienen su resguardo en Envigado

Las abejas tienen su resguardo en Envigado

Las abejas tienen su resguardo en Envigado

El 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas. A propósito de la conmemoración, visitamos una de las fincas de Envigado que trabajan con este insecto.

Desde hace 3 años las abejas angelitas tienen “chorreando baba” a doña Noemí Palacio Castro. Esta vecina del barrio Chinguí 2 es una enamorada de la naturaleza y en 2016 se convirtió en guardiana de esta especie.

A partir de un proyecto liderado por Corantioquia y la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Agropecuario recibió capacitaciones, insumos y un plante de 5 colonias de Tetragonisca angustula (como es el nombre científico) para constituir su meliponario. El propósito era tener una unidad productiva en la finca Los Palacio, que, además de ser alternativa económica para su familia, aportara a la conservación de este insecto nativo de América.

Así como los padres, que cuando salen a la calle se antojan de juguetes para sus hijos, Noemí dice que ella busca las plantas que puedan beneficiar sus colonias.

Por ejemplo, les gusta el arrocillo, la corona de espinas y distintos frutales, arvenses y aromáticas. Toda la variedad que ella ha sembrado en su finca le da un sabor multifloral a la miel que producen estas abejas sin aguijón.

Lea también: Conozca los cultivos de abejas en Envigado

“Ellas llegaron como un regalo, por eso mi meliponario se llama Dádiva, que es sinónimo de ofrenda. Empecé a sentirme útil y enamorada de este cuento, y cuando a uno le gustan las cosas las investiga y las hace lo mejor que puede”, comenta la vecina mientras toma las herramientas para abrir una de las colmenas y enseñarnos el proceso.

Con un atomizador se aplica alcohol en las manos y de un recipiente plateado saca utensilios para escudriñar en una caja de madera que tiene 5 niveles: los 2 de abajo son donde se reproducen las abejas y los otros 3, donde se produce la miel.

Los insectos, que miden menos de 1 centímetro, comienzan a revolotear. Noemí hace movimientos lentos: retira la cinta de enmascarar que sella la caja y la tabla que las abejas impregnan con cerumen para evitar la entrada del frío (adentro están a 37 grados Celsius).

La vecina comenta que, al ser más pequeña que la Apis mellifera (abeja con aguijón), esta especie trabaja más despacio. En las patas traseras tiene una corbícula (parecida a una cuchara) en la que trae el polen. “El néctar lo succiona, se lo traga y cuando entra a la colonia, como es caliente, transpira y lo que sale es miel que almacena en opérculos”, que son similares a potes en forma de canicas.

Le sugerimos: ¿Cómo funciona el rescate de fauna  en Envigado?

En época de verano, comenta, estas pequeñas pueden salir unas 500 veces de la colmena para hacer este trabajo y vuelan aproximadamente 500 metros. Para Noemí el nivel de organización de estos animales es ejemplar: hay obreras, que hacen espacio para que la reina pueda poner los huevos; están los zánganos, que la fertilizan, y otras que actúan como centinelas y están pendientes de la temperatura en la piquera (puerta de la colmena).

La miel de las angelitas ha sido producto de investigación por sus beneficios medicinales. Noemí cuenta que sirve para aumentar las defensas, para tratar problemas respiratorios, para hacer mascarillas y para la salud visual. De hecho es más usada para estos fines que para endulzar, porque es más costosa que la miel convencional (un pote de 300 gramos vale $ 8000).

Esta aficionada a las abejas llegó a tener 37 colmenas en su meliponario, pero en noviembre del año pasado murieron casi todas, al parecer, por una fumigación en un edificio cercano. Logró salvar una y ha ido repoblando. Hoy cuenta además con otras 3 variedades de abejas sin aguijón.

“La prioridad es cuidar este insecto, porque es vital para la humanidad, y a uno económicamente le va bien”, apunta Palacio.

Marcela Agudelo, directora de Desarrollo Rural de la Secretaría de Medio Ambiente, explicó que las raíces de este proyecto datan de 2014, cuando funcionarios de ese despacho viajaron a Betania invitados por Corantioquia para conocer una iniciativa de meliponicultura.

No se pierda: ¿Qué hacer en caso de encontrarse un animal silvestre?

La idea se adoptó inicialmente en el Parque Lineal Ambiental La Heliodora, donde adecuaron 5 colmenas y dictaron un curso con el meliponicultor Eivar Castillo. Luego, por medio de Priorización de Presupuesto Participativo (PPP), instalaron en el municipio 6 meliponarios con capacidad para 50 colmenas y en 2016 Corantioquia financió 5 más.

Actualmente continúan vigentes 11 como unidades productivas en El Vallano y los barrios Chinguí 1 y 2. El de Noemí ya tiene comercialización establecida, los demás usan la miel para el autoconsumo y venden los excedentes en el mercado campesino del parque principal.

De acuerdo con la funcionaria, esta línea productiva tiene un alto potencial por sus características de “negocio verde”, por lo tanto proyectan conformar una asociación de meliponicultores de Envigado para producir un volumen considerable de miel que permita la comercialización conjunta.

Siga leyendo: Ojo con los panales afuera de su casa

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co