La Casa Latina le da un viaje por Brasil durante la cuarentena

La Casa Latina le da un viaje por Brasil durante la cuarentena

La Casa Latina le da un viaje por Brasil durante la cuarentena

Esa casa vieja y alegre de Florida Nueva (Medellín) está desolada. Los patios, los corredores, la cocina, las escaleras y las habitaciones (que hasta hace un par de meses hicieron las veces de salón de clase) permanecen en un silencio del que desde hace 4 años ningún vecino está acostumbrado.

El nuevo coronavirus cerró temporalmente las puertas de la Casa Latina, ese lugar en que un grupo de brasileños, además de enseñar su idioma, comparte sus costumbres, bailes, comidas, fiestas e historias.

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A Mariana Lima, dice, le tocó ser creativa y ahora todas las actividades académicas y culturales son virtuales.

Esta vecina de Laureles llegó a Medellín hace 12 años. En ese entonces, no sabía nada de español, por eso se sentada durante varias horas en las bancas de la Universidad Eafit a escuchar las conversaciones de las estudiantes.

Al llegar a casa se paraba frente a un espejo y repetía una a una las frases que quedaban grabadas en su memoria. Así aprendió el idioma, pero con un marcado acento paisa.

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Estuvo un par de meses y se devolvió a Fortaleza (Brasil), su ciudad de origen, para terminar una Licenciatura en Portugués.

Viajó por diferentes lugares del mundo enseñando su lengua materna a extranjeros, hasta que a principios de 2016 volvió a la ciudad de la eterna primavera para dictar clases de portugués y español y darle vida a la Casa Latina, recibir exposiciones, ver cine, dictar clases de baile, celebrar las fiestas típicas de su cultura y poner a todos los vecinos a comer brigadeiro, fariña, tapioca, acarajé o coxinha.

¨La gente no se pierde ningún un evento por la calidez, la alegría del espacio y la oportunidad de conocer otras personas y en este año, con la llegada del covid 19, mantener esas dinámicas era el reto¨.

Primero ofreció clases virtuales de portugués, lo más sencillo. Después, junto con otros colegas, inició los clubes de lectura, cine y conversación, las clases de baile, los juegos, las clases de cocina, el intercambio de vocabulario, consejos deportivos, los conversatorios y la música en vivo.

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Cada semana hay programación nueva. La mayoría de actividades son gratuitas con inscripción previa, y las que no, tienen un costo de $ 5.000, ¨para por lo menos recoger el arriendo de la casa¨.

Lo curioso y gratificante es que acá, asegura Mariana, le costaba mucho trabajo conseguir músicos de ritmos brasileños, ¨pero con la virtualidad, hablé con mis amigos y les propuse que desde sus casas en Brasil nos colaboraran. Entonces hay cantantes, músicos y chefs¨.

Cada espacio es estar en Brasil sin salir de casa, agrega, incluso ¨hicimos un bar virtual en que un amigo tocó y la gente pedía canciones mientras se toma una cerveza o se hacía un cóctel¨.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co