La vecina de Envigado que enseña a hacer “terapia vegetal”

Aprenda a sembrar ecohuertas con meditación

La vecina de Envigado que enseña a hacer “terapia vegetal”

Nació en Donmatías, municipio del Norte antioqueño, rodeada de árboles y animales. Fue allí donde se le despertó ese gran amor por la naturaleza, hoy aplicado a las ecohuertas, las mismas que cultiva en un gran espacio de su casa, ubicada en el Alto de Las Palmas en Envigado. María del Carmen Patiño, con 54 años de edad, es una curiosa por este tema, al que le dedica gran parte de su tiempo. Ella quiso compartir con Gente algunas de sus técnicas de sembrado, fusionadas con la espiritualidad y la armonía con el medio ambiente.

 

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“Yo les hablo a mis plantas”

Y su curiosidad la llevó a aplicar una técnica especial para sembrar diversos productos. En el espacio hueco en los troncos de los árboles se puede sembrar… así como lo lee. “La idea es aprovechar estos espacios para poner tierra abonada y cultivar productos. Yo acá tengo lechuga, espinaca, pepino y apio”. Además de este aprovechamiento, María del Carmen también usa estos troncos con siembra para un tema decorativo.

“También se ve muy bonito y decora el ambiente. Esto lo aprendí en uno de esos tutoriales que se ven en internet (risas). Un señor comenzó a dar esta idea y me dije… ¡¡eeeh!! yo también lo puedo hacer”, expresa la vecina.   Y en el mismo lugar se encuentran las famosas ecohuertas, un espacio donde ella realiza las llamadas “terapias vegetales”. “Acá me siento, cierro los ojos y realizo técnicas de respiración que estén en armonía con mis plantas”, comenta.

“Yo les hablo, les canto… porque son seres vivos que también sienten nuestra energía y nosotros las de ellos. Entonces, hago la terapia vegetal, por medio de la meditación y pongo así mi mente en blanco, gracias a esa energía”, añade.

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En compañía de su esposo, José Mesa, aprendieron a comer sano y de manera orgánica. “Instalamos una especie de camas de madera que estén a mi altura, con el fin de proteger los cultivos de animales rastreros. Allí tengo sembrados productos como tomate, cebolla, lechuga, tomate de aliño, apio, espinaca, coliflor, brócoli, pepino y ahuyama”.

Rodeada de aves

Es curioso, pareciera que las aves que hay en el sector supieran que tienen un espacio ideal para su alimentación. “En las huertas no se arriman porque puse una especie de espantapájaros que los mantiene alejados, pero más arribita, a la entrada de mi casa, instalé un cebadero para ellas… no se imaginan la hermosura de pájaros que llegan acá”.

En las ecohuertas, María les aplica ajo licuado a sus cultivos y plantas, “para que los animales no vengan y se me coman los cultivos. Es una buena técnica que no les hace daño a estas plantas y cuidamos todo esto que hemos sembrado”. Todas estas actividades que ella realiza en sus huertas también tienen una explicación lógica. El coronavirus llegó, nos encerró… y ella aprovechó.

“Con el perdón de las víctimas de esta enfermedad tan horrible, pero la cuarentena fue lo mejor que me pudo pasar. Gracias a eso pude dedicar mucho más tiempo a mi gran pasión: sembrar, amar la naturaleza y los animales. No me cambio por nada”, asegura María.

Y en futuro no muy lejano, esta vecina quiere comercializar sus productos. “A un precio justo… pero lo importante es que los vecinos y la gente en general tomen conciencia y se animen a sembrar su propia alimentación en las casas. No se imaginan el bien que le hacemos al planeta con este tipo de cosas” ¿Se anima a sembrar una ecohuerta?

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Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co