La aterradora historia del bar Cuenca en El Poblado

Historia de terror en un bar de El Poblado, Medellín

La aterradora historia del bar Cuenca en El Poblado

Detrás de la Iglesia San José de El Poblado existía un sitio llamado Cuenca Bar, famoso en la década de los 90. Nos remitimos al año 1995, cuando Juanita Cobollo, vecina y propietaria en esa época de este establecimiento, vivió una pesadilla que casi no la deja en paz.

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Ruidos extraños, electrodomésticos que se prendían solos, sombras que pasaban de un extremo a otro… y un frío que llegaba hasta los huesos, así era el ambiente en este lugar, tan tenebroso como emocionante.

“Mi socio era escéptico con estos temas y decía que los ruidos eran normales, de algún animal. Alguien me había comentado que en el bar había una presencia de una viejita, a la que le atraía mucho una pantalla blanca que teníamos en el negocio, donde se proyectaban los videos musicales de la época”, comenta Juanita. “No quise prestarle mucha atención al cuento, precisamente para no armar chismes o escándalos que pudieran perjudicar el negocio”.

Una aparición de miedo

Como decimos popularmente, a la vaina no le pararon muchas bolas, pero estos fenómenos seguían ocurriendo. “A nadie le contamos nada para no crear pánico y nos arriesgáramos a perder clientela. Ni siquiera a los meseros les dijimos para que no se fueran del trabajo”.

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“Una noche de fin de semana, con el negocio lleno, a uno de los meseros le dio por mirar hacia arriba, a un domo que teníamos en el techo. No se imaginan la cara de ese muchacho… ¡Se puso pálido!”, recuerda.Pero… ¿qué pasó? ¿Qué vio el mesero que le causó tanto miedo? La dueña del establecimiento relató que cuando vieron la actitud de su empleado lo abordaron para preguntarle qué era lo que había visto allá arriba.

“Nos dijo que había una viejita aterradora allá asomada, viendo a las personas que estaban en el bar. No hubo más remedio que calmarlo y contarle con tranquilidad lo que allí, supuestamente, estaba pasando”. El mesero no podía creer lo que sus patrones le contaban. Aún así, sintió el respaldo y tranquilidad de sus compañeros… y decidió quedarse, aunque en sus pesadillas estaba presente aquella anciana a la que vio con sus propios ojos, en ese bar que era tan llamativo para los jóvenes de la época.

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Enfrentaron al fantasma…

Cansados de la situación, socios y empleados del “bar embrujado” decidieron entrar a este lugar, en plena oscuridad, con biblia en mano, y así expulsar a aquella presencia que no los dejaba tranquilos. “Eso fue de brutos. Apagamos las luces y solo iluminábamos con una vela, mientras yo leía un pasaje de la Biblia. Yo trataba de concentrame en lo que estaba leyendo… no era capaz de mirar a ningún lado por el susto que tenía”.

“Nos sentamos justo delante de la pantalla blanca, en diagonal se veía la barra y al lado de nosotros estaba la cabina del Dj, donde se habían escuchado muchas cosas. El Dj decía que lo espantaban a cada rato en su lugar de trabajo. Una de las personas que estaba con nosotros dijo ‘el ser que hay aquí está parado en la barra’. Yo había visto algo, pero del susto me agaché, no era capaz de mirar. En esas dice ‘¡se está viniendo para acá!’ Todos quedamos petrificados porque sentimos que pasó un viento frío que se metió a la cabina… ‘¡está aquí!’, dijo una de las personas. Inmediatamente salimos corriendo como unos locos”.

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Ya afuera del establecimiento, cuál de todos más pálido, decidieron entrar de nuevo. “Queríamos enfrentarlo y que se fuera de una vez por todas. Cuando abrimos de nuevo vimos una sombra blanca, parada en la mitad del bar… y ahí sí cerramos con candado y nos fuimos (risas).  Eso lo hicimos porque ya íbamos a vender el bar, pero nunca supimos lo que realmente había allí. Mucha gente recuerda este bar. Nosotros, también… además, por tantos recuerdos gratos que allí vivimos”.

Actualmente, en el lugar funciona el sitio llamado Catrina Bar, donde se le hace homenaje a la cultura mexicana con estas calaveras, que representan la filosofía de los mexicanos frente a la muerte. ¡Qué ironías! Sin embargo, administradores y propietarios aseguran que en el tiempo que ha existido este bar no se han experimentado sucesos paranormales, pero que sí los han tenido en otros de sus negocios como La Chismosa en el Parque Lleras, Sampués o Betty House. Agregaron que es muy curioso, pero que entre administradores y dueños se escuchan varias historias de este tipo.

¿Alguna vez lo espantaron allí? Si usted, señor lector, tiene alguna historia similar que haya vivido en nuestros sectores: El Poblado, Envigado, Belén o Laureles, puede escribirnos a gente@gente.com.co.

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Esta era la entrada del bar Cuenca, una puerta que simulaba la de una iglesia. Fotos: cortesía

Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co

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