Los mejores perritos calientes están en la Villa del Aburrá

Los mejores perritos calientes están en la Villa del Aburrá

Diego Ramírez y Mónica Ruiz vecinos de la comuna 16, son los emprendedores que crearon hace 20 años a Guacamolyn, dicen los residentes y visitantes de la villa del Aburrá que son los mejores perros calientes de la ciudad por su guacamole artesanal.

Esta pareja de de esposos llegó a la Villa del Aburrá con sus 3 hijos, luego de que durante varios años trabajaran en la isla de Aruba y adquirieran conocimientos en gastronomía.

Como a Diego Ramírez siempre le ha gustado emprender, inicialmente montó una panadería en toda la plazoleta central de la Villa. Sin embargo, por una corazonada, un día decidió montar un carrito de perros calientes a la entrada de su negocio, sin saber nunca en lo que se podían convertir.

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“Me surgió la idea de comerme unos perritos por el parque de Belén y pensé en montar un puesto similar en una de las puertas de la panadería. Teníamos una empleada que era de la costa y hacía un guacamole muy bueno, queríamos hacerlos diferentes y en ese tiempo casi nadie les echaba ese ingrediente, desde ahí comenzamos a venderlos a $1.000 pesos y llevamos 20 años haciéndolos”, comentó el vecino.

El apogeo de sus perritos calientes con guacamole casero fue tan bueno que en 5 años ya tenían su propio local comercial.

Mónica Ruiz, comentó que “inicialmente solo vendíamos perritos y posteriormente ampliamos la carta para vender otros productos. Desde ahí nuestros hijos comenzaron a trabajar con nosotros, es un negocio muy familiar”.

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Por 20 años han permanecido en el mismo punto, aunque lleven sus perritos calientes a fiestas, eventos empresariales y sociales, y ya tengan puestos en centros comerciales. “Siempre están en el corazón de la Villa”, como dicen sus vecinos.

Su fundador asiste al cumpleaños para hacer perritos calientes desde que ella tenía 5 años, ahora tiene 15 y sigue yendo a preparar su guacamole favorito.

Cuenta Diego Ramírez, que “lo que más le gusta a la gente es que durante tanto tiempo su sabor sigue siendo el mismo. El guacamole es una receta sencilla, pero tiene su toque secreto, por el momento solo la sabemos mi esposa y yo”.

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Los dueños de este establecimiento son muy carismáticos, siempre al borde del timón con las preparaciones. El sueño de estos emprendedores es que Guacamolyn pueda estar en otras ciudades del mundo, no por medio de franquicias, sino que ellos sigan pendientes de su preparación.

Durante la pandemia estos vecinos se las ingeniaron para que no desapareciera su negocio. Así fue como comenzaron a vender perritos calientes en las afueras de las unidades residenciales de la Loma de los Bernal, lugar donde viven  actualmente .

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Por: Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co
Fotos: Edwin Bustamante

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