Así recuerdan los vecinos a El Poblado viejo de su niñez y juventud

Fotos antiguas de algunos barrios de El Poblado, Medellín

Así recuerdan los vecinos a El Poblado viejo de su niñez y juventud

El primero en ofrecerse como guía turístico fue Jenaro Briñón Vélez, vecino de El Poblado, que actualmente vive en Chile, pero su corazón va y viene al recordar el barrio de su juventud. Démosle vuelo a la imaginación y retrocedamos el tiempo. Montémonos en el ala delta de Jenaro y recorramos ese Poblado de hace 40 años. Démosle un toque de nostalgia a estas líneas para desconectarnos un poco de la realidad actual. ¿Preparados? Nos fuimos.

Fotos: cortesía

Miremos hacia abajo y podemos ver así la calle 10, desde el río hasta la actual carrera 34. “El barrio El Poblado fue el mejor del mundo, en nuestra época de adolescencia y juventud; eso se acabó hace rato. Les estoy hablando de hace 50 años cuando la comuna 14 era residencial totalmente, que abarcaba desde los estratos 3 hasta el 17, como dicen ahora. Por ejemplo, contemos una particularidad. El barrio de la calle ‘El Frito’, en la calle 9, abajo del Parque de El Poblado, era un estrato 3 y para el otro lado era estrato 17 (risas). Algo bien extraño”, comenta Jenaro en pleno vuelo con su ala delta.

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Frente a esta fusión de clases sociales, este vecino destaca también las Olimpiadas de El Poblado en las décadas del 70 y 80, cuando dichos estratos no se distinguían. “Los muchachos fuimos muy unidos, gracias al deporte y estas actividades recreativas que conectaban los barrios de El Poblado. El Parque Lleras también era nuestro lugar de encuentro, donde jugábamos y nos reíamos en un ambiente muy sano”.

Olimpiadas de El Poblado.

Su casa queda en la calle 10, al frente de lo que ahora es KFC y Dominos Pizza. “Fue hecha hace 58 años y es la base de estos recuerdos. Había una familiaridad increíble entre todos los vecinos y un policía que lo conocía todo el barrio, hecho que significa una vida tranquila en ese tiempo. También les cuento que en Manila comprábamos un vino que se llamaba ‘Tres Patadas’ y con eso nos emborrachábamos (risas)… era muy barato”.

Casa que era habitada por Jenaro y su familia.

Al bajar un poco su ala delta pudimos saludar a Iván Lalinde, un periodista y presentador ya reconocido en la farándula criolla, pero un fiel vecino de Provenza. “Soy Provenza 100 %, allí tengo los mejores recuerdos de mi niñez y juventud, al lado de mis padres. Mi casa de toda la vida estuvo en la carrera 36. Es tan triste ver como dejan que el cáncer del comercio se devore la ciudad. Ni planeación, ni curadurías hacen nada para lograr un desarrollo sostenible en la ciudad”, opina Lalinde, quien nos mostró su hogar de la década de los 80 y 90, cuando él apenas era un niño.

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“En esa cuadra jugué mucho fútbol, escondidijos, policías y ladrones. La persona que haya vivido en Provenza sabe distinguir hasta las puertas de todas las casas. Fue un barrio construido por el banco Central Hipotecario en los años 60, del que también recuerdo mis idas al colegio El Rabasco, ubicado sobre la calle 10 en Patio Bonito”, cuenta Iván.

Casa de Iván Lalinde en la década del 90. “Por la inseguridad, las rejas llegaron en mi adolescencia. Eso fue triste… porque obviamente la vida sin rejas es más sabrosa”.

Lalinde en compañía de sus padres, Iván (Q.E.P.D) y Tere Gallego.

Tomamos vuelo de nuevo en el ala delta para que Jenaro, con mucho orgullo, nos diga que su hobby de volar comenzó a finales de los 70. “Nosotros despegábamos en Santa Elena en la vereda El Plan y aterrizábamos en el Parque Lleras o al lado de la Divina Eucaristía en Provenza, donde había una manga extensa. Eso era una locura porque no habían regulaciones para esos vuelos, pero queda la experiencia tan maravillosa”.

Iván Lalinde nos enseña una foto de su niñez… con su recordado uniforme de colegio.

Jenaro, ya pidiendo pista para aterrizaje, devuelve a su mente hasta Chile, en donde vive hace unos meses. Aterriza 40 años después en su barrio consentido, se sienta en una pequeña tienda y se relaja para tomarse un refresco, no un ‘Tres Patadas’ porque ya no estamos para esos trotes. Asegura que el recorrido continuará para recordar más anécdotas de su familia y amigos. ¿Disfrutaron el viaje? Nosotros, mucho.

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Jenaro Briñón, vecino de El Poblado y hoy nuestro guía turístico por su entrañable barrio.

Por Daniel González Jaramillo
danielgj@gente.com.co